Carta blanca a Ryanair

El Gobierno de Canarias recibe a la aerolínea con una alfombra roja cuando aún debe ocho millones a los casi 200 trabajadores que despidió en las islas en enero del año 2020 tras cerrar unas bases que ahora vuelve a reabrir

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Imaginen el caso: una empresa X decide de la noche a la mañana cerrar sus puertas y clausurar sus centros de trabajo, dejando en la calle a casi 200 trabajadores. La empresa toma la decisión argumentando caída de la rentabilidad, sin embargo, dos días después del cierre publica sus resultados y resulta que en su último año no solo no ha perdido dinero sino que ha ganado un 19% más.

Sin embargo, entonces nadie actúa. La empresa, que goza de una impunidad sorprendente, decide, claro está, bajo esa supuesta caída de la rentabilidad, hacer un ERE para despedir a los casi 200 trabajadores y así pagárles una auténtica miseria. Los trabajadores, indignados ante lo que consideran una mentira y un abuso, recurren a la vía judicial para exigir lo que es suyo mientras tratan de sobrevivir y sacar adelante a sus familias como pueden y con la covid de por medio.

Quince meses después llega la resolución judicial (de la Audiencia Nacional, ahí es nada) que obliga a la susodicha empresa a pagar ocho millones de euros en concepto de salarios e indemnizaciones a los trabajadores que había despedido más de un año antes, al considerar que el despido fue improcedente.

La plantilla se pone supercontenta porque por fin se hace justicia pero de nuevo la empresa, envuelta en la más absoluta impunidad, pasa de todo, no abona nada, y nadie tampoco dice ni 'mú'.

Pasa otro año y la empresa decide que ese mercado que dejó le vuelve a interesar. Anuncia entonces que va a volver a abrir sus centros de trabajo y que va a contratar a un elevado volumen de personas, que ojo no van a ser los mismos que dejó tirados y a los que aún no ha pagado la cantidad obligada por sentencia firme.

La vuelta de esa empresa, lejos de lo que podría pensarse, no es criticada por nadie si no, muy al contrario, es recibida a su regreso con una alfombra roja. Todos aplauden que vuelva a abrir y piensan que el conflicto con los extrabajadores y los impagos no es cosa de ellos. Allá cada uno con lo suyo.

Por si aún no lo ha adivinado se trata de Ryanair, la primera aerolínea de Canarias, y claro, como pensarán los que la recibieron en esa alfombra roja, no es plan enfrentarse a ella cuando ofrece 4 millones de plazas al año desde las islas con el resto del mundo y su intención es seguir creciendo.

Que haga lo que le plazca que a ellos lo que les importa es que siga trayendo y llenando aviones. Cuanto más pasajeros, mejor, que las elecciones están cerca y hay que ofrecer mucho número en verde a los ciudadanos.

De boquilla defienden la reforma laboral, el fin de la precariedad, que se acaben los abusos laborales y la temporalidad pero a la hora de la verdad... Ryanair tiene en Canarias carta blanca.