Carlos Alonso, el héroe

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA

En un gesto de supuesta dignidad política y de cierto aroma a heroicidad del general que pierde en batalla y se despide entre honores de su tropa, el que fuera presidente del Cabildo tinerfeño, Carlos Alonso, afirmó públicamente a finales de 2018 que si no conseguía salir reelegido se iría para su casa tranquilamente, dejando atrás la vida pública en primera línea.

«Serio, forzosamente simpático, sonriente a ratos».

El que fuera delfín de Ricardo Melchior, con el que acabó mal cuando dejó de hacerle caso y no descolgarle el teléfono, no es precisamente un político carismático. Es más bien todo lo contrario. Serio, forzosamente simpático, sonriente a ratos. Se hizo nacionalista después de viejo, cuando se dio cuenta que en el PP no llegaría muy lejos. Y ahí lo esperaba Melchior, que lo impulsó como una mente brillante que haría historia en la política insular y lo dejó colocado como presidente antes de acabar la legislatura. Tras su paso por la presidencia del Cabildo de Tenerife, y tras caer derrotado al no conseguir pactar para gobernar, Alonso, el héroe que se había despedido en caso de no triunfar, sigue ahí.

Coalición Canaria, que a estas alturas de la película todavía no tiene claro quién va a liderar la candidatura a uno de sus bastiones históricos, sigue esperando por Alonso, que ahora, y a pesar de todo lo dicho, se lo está pensando. Muchos de sus compañeros, y que también están en la carrera para la valiosa candidatura, todavía no se lo creen. «Estamos preparados porque si un titular sale, en el banquillo tenemos a personas preparadas», decía Linares, líder de CC en Tenerife. El problema es que en el banquillo hace mucho frío y en CC no están para inventos.