Primera plana

Canarias y el precio de ERC

15/11/2019

El PSOE tendrá que poner sobre la mesa algo más que el talonario para lograr la abstención de ERC. Saldrá cara, muy cara. No estamos ante una negociación al uso de la época del bipartidismo imperfecto cuando la extinta CiU apoyaba a Felipe González o a José María Aznar a cambio de más competencias o de un mejor presupuesto. Para nada. Eso ya es pasado. Aquí eso sería un preámbulo para abrir boca, un mero aperitivo, un arranque para empezar a hablar. Lo que está en el fondo de la negociación es harina de otro costal: el modelo de financiación autonómica, un Estatuto de Autonomía que rozara el ideario confederal (aunque luego el Tribunal Constitucional, como aconteció con la STC 31/2010, lo tumbaría movido por los recursos de inconstitucionalidad interpuestos por PP y Vox) y la meta final, que Pedro Sánchez no puede aceptar, del referéndum de autodeterminación. Son palabras mayores que constatan la crisis constitucional que vivimos.

La idea de volver a los orígenes de un Estatuto de Autonomía catalán como el de 2006 es ya un periodo superado para los soberanistas. Por eso cualquier iniciativa de gobernabilidad va a tropezar, más temprano que tarde, con el bloque de constitucionalidad que está siendo desbordado por varios frentes. La presión de la CUP (ya presente en el Congreso de los Diputados) y el hecho de que se aproximan las elecciones catalanas, motivarán que ERC redoble el precio de la abstención a favor de Sánchez. Vienen curvas.

«La presión de la CUP (ya presente en el Congreso de los Diputados) y el hecho de que se aproximan las elecciones catalanas, motivarán que ERC redoble el precio de la abstención»

En el multipartidismo los Gobiernos de coalición son Gobiernos desequilibrados. En Canarias, donde hay un partido predominante (PSOE) y tres que le acompañan (Nueva Canarias, Podemos y ASG), el pacto tendrá que estar vigilante primero con materializar aquello que se acuerde por los escaños del nacionalismo canario y después no verse rebasado por el coste presupuestario para el Ejecutivo isleño que implicará atender a Cataluña un año tras otro en las cuentas estatales. Si todo va sobre ruedas y Sánchez cumple, alfombra roja en el archipiélago. De lo contrario, llegarán pronto los sobresaltos.

Para hacernos con un ejemplo de lo comprometida que está la aritmética parlamentaria: si Pedro Quevedo o Ana Oramas votasen que no a Sánchez, este necesitaría de la abstención de ERC y también de la de Bildu. El laberinto de la negociación ya sería del todo endiablado. Por eso aquí todos irán pasando por las conversaciones con el PSOE con la billetera abierta para recibir los fondos que se tercien. Será el agosto del nacionalismo canario y de otros. Y ERC, que en el último momento seguramente se abstendrá, tiene la ocasión histórica de hacer caer a Sánchez. La burguesía catalana por ahora aspira que ERC se quede en la negativa. Lo que está claro es que con este Gobierno de coalición el PSOE tiene mucho que perder y poco que ganar mientras que Podemos tiene todo a su favor y no arriesga nada. La crisis del PSOE será la crisis del sistema del 78.