Cadena de despropósitos

Canarias está siendo sometida a una afrenta sin igual en el muelle de Arguineguín

Manuel Mederos
MANUEL MEDEROS

La crisis migratoria que vive Canarias es el mayor fracaso programado de gestión del Gobierno de Pedro Sánchez. Una cadena de despropósitos que no tiene justificación alguna y cuya máxima expresión se produjo el martes con la puesta en libertad de más de 200 inmigrantes a los que se dejó a su suerte.

El Gobierno, arrollado por los acontecimientos, apunta a la Policía como responsable de ese hecho, y parece que es así, que fue un alto mando de Extranjería y Fronteras en Madrid y que en Canarias fue acatada sin consulta política, lo que no significa que exista responsabilidad por parte del Gobierno.

De todas formas este hecho es sólo la gota que colma el vaso de la estrategia del Gobierno en la gestión de esta crisis. No sólo no se han coordinado los distintos ministerios, es que hace tiempo que el Gobierno no hace caso a la información de sus servicios de inteligencia sobre lo que se estaba cociendo en Marruecos y Mauritania.

Exteriores abandonó por completo la diplomacia en esos países, Interior no ha sabido poner en marcha los mecanismos legales para las devoluciones y Migración ha sido incapaz de agilizar los mecanismos de acogida y las derivaciones a centros de la península y ni tan siquiera han permitido que los inmigrantes salgan de Canarias por sus propios medios para completar el viaje que emprendieron.

Canarias, un territorio en el que mucha gente se ha mojado siempre por velar por los derechos humanos, está siendo sometida a una afrenta sin igual en el muelle de Arguineguín, un espacio en el que la vergüenza debe sonrojar a los progresistas, a los que les ha tocado la gestión de este drama humanitario.

No sólo es una cuestión de derechos humanos, lo es también de legalidad. Es evidente que en el muelle de la vergüenza se vulneran los derechos de las personas rescatadas con retenciones incontroladas y el colapso en los trámites de identificación, derivación y expulsión.

Las soluciones alternativas de acogida a Arguineguín tampoco son acertadas. Los campamentos en terrenos militares ofrecen también una imagen dantesca, que junto con la de Arguineguín, recorren el mundo y mucho me temo que tampoco en esos espacios se vaya a velar por la legalidad y los derechos, mientras que lo de albergarlos en hoteles tiene también un alto precio para la imagen turística.