A cara descubierta

Basta de mirar para otro lado

15/06/2018

Silvia Fernández

La crisis económica que hemos vivido la última década y que ha trastocado la política, las sociedades, el mercado laboral y la forma de vida de casi todos los ciudadanos europeos y sobre todo la de los países más al sur ha tenido también consecuencias sobre la solidaridad de un continente que históricamente era un territorio de acogida.

El alza de los populismos, tanto de la derecha como de la izquierda, y el auge de los fascismos ocultos bajo distintas siglas por toda Europa y que se apoyan en el discurso del miedo están generando sociedades insolidarias e incapaces de entender que con muros no se resuelve el problema de la inmigración.

Lo que ha ocurrido en los últimos días con el Aquarius y los 629 inmigrantes que hay en la embarcación no tiene nombre.

Hace tres años el mundo entero se echó las manos a la cabeza con el drama del Aylan, aquel niño sirio de tres años cuyo cadáver fue fotografiado boca abajo yaciendo en una playa de Turquía. Aquella imagen removió conciencias y puso de relieve la necesidad de Europa de tomar medidas y cambiar su política migratoria. Sin embargo, el continente, sumido en una grave crisis de identidad y desunión, ha sido incapaz de avanzar en este sentido. La imagen de Aylan forma parte ya de las hemerotecas. Es pasado.

Ocurrió en 2015 y desde entonces miles de inmigrantes han seguido llegando a las costas de Italia, Grecia y Malta sin que Europa haya sido capaz de articular una buena política migratoria.

Los países a cuyos puertos no llegan los inmigrantes miran para otro lado y no quieren saber nada de inmigrantes, ni de acogidas, ni de refugiados. Tal y como sucedió en los años 2001-2004, los años fuertes de las pateras de Canarias cuando llegaban hasta 600 inmigrantes en un día y el archipiélago estaba desbordado. Entonces Europa también miraba para otro lado.

Ahora con el Aquarius España ha dado un ejemplo y ha rescatado y traído a Valencia a los 630 inmigrantes. Es un gesto que honra a nuestro país pero no puede actuar así con cada barco que atraviese el Mediterráneo. Ha llegado la hora de que Europea actúe.