40 años deberían bastar

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

Así que esto era de lo que me hablaba mi padre, esto era lo que aparecía en los libros de Historia del instituto. Lo que Monasterio hizo la semana pasada en el debate de la Ser, la forma en que echó a Iglesias del estudio tras banalizar las balas a modo de amenaza que recibió el 'chepas', como últimamente le llaman los de Vox, encarándose con el resto de candidatos y exhibiendo una pose tan chula, tan amenazadora, tan abusiva... Así que esto era el franquismo, esto era el fascismo.

Ni siquiera Àngels Barceló pudo mantener su postura neutral como moderadora. Como podría hacerlo. Una cosa es dar voz, escuchar y aceptar un discurso o ideología contraria a la suya, y otra permitir comportamientos anticonstitucionales. Y eso, al final, es lo que se está consintiendo con el partido de Abascal. Promocionar un discurso excluyente, que solo habla de limitar derechos y expulsar. Ya sea inmigrantes, partidos políticos no afines, homosexuales, feministas... Pero el único que merece ser excluido es, precisamente, el excluidor.

La decisión de la izquierda de Madrid de no volver a sentarse con Vox, la reacción de la propia Barceló de saltarse el protocolo y posicionarse, o la dosis de cordura de su compañera Pepa Bueno con su discurso («O se está con los demócratas o se está con los fascistas. Al fascismo se le combate en la urnas, votando. Estar con los amenazados hoy no es una posición política, es un deber moral. Nos jugamos el país en el que queremos vivir y donde vivan nuestros hijos»), es el mismo camino que, por ejemplo, debe tomar la justicia para obligar a retirar los miserables carteles que inundan la capital sobre los Menas. Porque, ¿hasta dónde vamos a dejarles llegar? ¿Casi 40 años no fueron suficientes para aprender la lección?