Ultramar

Ambrosías y futuro

25/04/2020

Se suceden las cifras, los gráficos, las curvas, los bulos y las informaciones del mando único. Cada uno cuenta a su manera. Unos edulcoran datos, otros cargan tintas. Se piden investigaciones nacionales e internacionales sobre la falta de transparencia en la gestión de esta pandemia que sigue sumando contagios y muertos, más o menos, pero sumando. ¡Y pensar que la ciencia ha demostrado que la única manera de avanzar y vencer es compartiendo conocimiento e información!

Aturdidos ante tal cúmulo de noticias, por cualquiera de los mucho canales que ahora existen, terminamos por ser incapaces de interrelacionar muchas de ellas, tal vez de eso se trata, con el resultado de que la opacidad y la confusión se imponen y así nuestro pensamiento también acaba confinado. La sobreinformación desinforma, que decían los clásicos de la comunicación

«La suma de activos demuestra el valor de una ciudadanía que no puede estar solo para obedecer»

Valgan unos pocos ejemplos de una jornada de esta semana. En un mismo día pudimos leer que nuestras ambrosías Tirma se proclamaban campeonas en el mundial de chocolatinas, gracias a una movilización multitudinaria de isleños que con su voto hicieron que este popular producto canario se impusiese a marcas internacionalmente conocidas como Maltesers, Lacasitos, Kinder Bueno y Kit Kat; también leímos, ese día en cuestión, que el 36,4% de los canarios vive en la pobreza y que, por ello, tendremos el calamitoso privilegio de ser de los principales beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital que prepara el Gobierno del Estado; que la paga única prometida por el Ejecutivo regional no llegará hasta mayo o junio; que, otra vez, se detectan nuevos lotes defectuosos de mascarillas y tests, adquiridos por el Ministerio de Sanidad; que ya son 200.000 los canarios afectados por los ERTE y que las proyecciones indican que el paro puede llegar al 40% de la población activa de este archipiélago; que el Gobierno central, después de la preguntita de marras de la encuesta del CIS con la que pretendía justificar que todo dimane de una sola fuente de información, amenaza a la libertad de expresión, con el pretexto de combatir la desinformación, al poner a la Guardia Civil a controlar cualquier desafección contra su gestión; y, con todas estas, también supimos que la cesta de la compra se ha encarecido, las ofertas desaparecido y escasean los productos de marcas blancas, algo que los responsables de las superficies alimentarias achacan al incremento de los costes.

Todo en un solo día. Resumiendo e interrelacionando, amargos, muy amargos tiempos; con una salvedad, el dulce triunfo de las ambrosías Tirma pone en evidencia que si sabemos sumar activos, aprovechar el potencial de una ciudadanía movilizada, el camino para salir de la espesura será más sencillo y que en esa nueva normalidad que anuncian el papel de la sociedad civil no puede ser solo obedecer.