¡Alto el fuego!

No se puede seguir permitiendo a nadie arrebatar vidas inocentes. La clave está en decir las cosas como son y pensar antes de actuar

Luis M. López
LUIS M. LÓPEZ

Esa frase que acaba de leer resume a la perfección lo que muchos pensamos (creo) sobre los últimos acontecimientos producidos en «la tierra de las oportunidades». Soy consciente de que hoy es un día festivo, una jornada para pasarlo bien y disfrutar, pero permítame hacer una pequeña reflexión sobre el tema de la venta de armas.

A raíz de lo que ocurrió en una escuela de Texas el pasado martes se ha vuelto a abrir el debate. Muchas personas estarán de acuerdo en que este asunto necesita una regulación urgente.

Estamos hablando de qu e no se puede seguir permitiendo a nadie arrebatar vidas inocentes. La clave está en decir las cosas como son y pensar antes de actuar.

Esas personas muertas por un arma de fuego ya no podrán cumplir sus sueños, no podrán seguir disfrutando de la vida con sus amigos y familiares, ni tampoco las podremos ayudar cuando tengan algún problema. No podrán seguir a nuestro lado. Esas vidas ya no nos acompañarán jamás.

Es duro ¿verdad? Pues eso es lo que pasa cada vez que alguien aprieta el gatillo contra alguien inocente. Pensemos en que muchas de las víctimas eran niños y niñas que hasta hace menos de una semana tenían toda la vida por delante.

A veces es necesario parar un momento y reflexionar con calma y serenidad para darse cuenta de la magnitud del daño que se ha provocado. Así, las cosas se analizan con mayor perspectiva.

Ya basta. No podemos seguir permitiendo estas atrocidades. No somos animales, somos personas y poseemos la capacidad de pensar. Ese es nuestro superpoder, empleémoslo para hacer el bien y no lo contrario. Para salir de este problema es necesario crear un gran pacto mundial (no por países) que regule la tenencia y venta de armas.