Alta traición en Roma

«La visita de Díaz al Vaticano parece haber revuelto las entrañas de la derecha española»

Rebeca Chacón
REBECA CHACÓN

El mundo sigue dando vueltas, pero hay miles de clichés a los nunca parece afectar el movimiento. Sin evidencia científica que los sostenga, los estereotipos pasan de generación a generación como conocimiento neardertal digno de proteger en las cuevas: los hombres son más básicos, las rubias más tontas, los del sur más alegres, los del norte más trabajadores... Estos dogmas inculcados existen también en la política, líneas pintadas en el suelo que nadie debería cruzar. ¿Dónde va la «comunista» Yolanda Díaz a reunirse con el papa Francisco?, se preguntaron algún dirigente del PP y todos los de Vox con la mochila repleta de siglos de tradición cristiana.

Y es que la visita de la vicepresidenta del Gobierno al Vaticano parece haber revuelto mucho más las entrañas de la derecha española que la negociación de la reforma laboral que la líder de Unidas Podemos comanda con empresarios y sindicatos. Una cosa es proponer medidas para atenuar el bochornoso desempleo juvenil o buscar fórmulas para mitigar el abuso de contratos temporales y otra muy distinta besar el anillo de San Pedro. Con la Iglesia hemos topado.

Tanto en la derecha como en la izquierda hay símbolos propios, fetiches que se deberían respetar por formar parte de lo más sagrado de la cultura de bloques en la que vive este país. Lo contrario es una falta de respeto, una «transgresión» al un mundo de clichés 'sancta sanctorum' que impera en el micromundo de las ideologías políticas. Por eso, la noticia de que 'el diablo rojo' vuela a Roma para conversar con la cabeza del cristianismo ha sentado tan mal al PP y Vox. Es como si Yolanda Díaz entrara al Congreso envuelta en la bandera española al ritmo de Concha Piqué. O como si Casado o Abascal se atrevieran a robar la rosa roja de la solapa socialista. ¡Alta traición!

Lo más curioso es que la cita de Díaz con el patrón de la religión católica también parece haber levantado ampollas en el PSOE. Una cosa es compartir poder con Podemos y otra que la «socialdemocracia» -dixit Pedro Sánchez- ceda su influencia en el cristianismo a los 'perroflautas' que encumbró Pablo Iglesias. La ministra de Economía salió rauda a subrayar que también se ha reunido «dos veces» con el papa Francisco, aunque los celos de Nadia Calviño esconden que sus encuentros con su santidad fueron con decenas de dirigentes. El de la vicepresidenta Yolanda Díaz fue privado, 40 minutos en los que «emocionada» dejó claro que con ella no caben estereotipos. Duela a quien duela.