El algodón no engaña

«El Gran Canaria Maratón que se celebrará en Maspalomas, definitivamente, es el mismo perro con distinto collar»

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

Hay cosas que no cambian y, desafortunamente, tardarán tiempo en modificarse. Desde la sorpresiva presentación del Gran Canaria Maspalomas Marathon, en la que se intentó tapar y justificar que no era una prolongación del calamitoso Gran Canaria Maratón, sino una nueva etapa, los pasos que se han dado y se están dando corroboran que la copia es exacta, con algunos matices curiosos que tarde o temprano flotarán en la superficie.

La jugada realizada es maestra. El maratón se va de Las Palmas de Gran Canaria y lo asume San Bartolomé de Tirajana, éste asigna a dedo la organización del evento a una empresa privada -DG Eventos-, pero detrás está el Cabildo de Gran Canaria, como ha estado en las diez ediciones anteriores, como paraguas económico, a través de sus consejerías de Deportes y Turismo.

Lo venden como un gran evento atlético internacional, con el soniquete aburrido de que vendrán miles de corredores de todo el mundo, pero se olvidan que el sello que han creado tras diez ediciones de fracaso absoluto con una prueba de 42 kilómetros que solo en una ocasión superó los 1.000 finisher, no se olvida.

¿Pero cuánto cuesta celebrar un maratón? Las cifras de las diez ediciones celebradas hasta el momento nunca se ofrecieron de forma clara, principalmente porque el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no hizo público el coste que suponía la paralización de la ciudad. Curiosamente en la memoria de este Gran Canaria Maspalomas Marathon figura un presupuesto de 2,1 millones de euros. Algunos dirán que esto no es así, pero cuánto supone el coste excepcional de policía, seguridad, limpieza y demás servicios para el ayuntamiento sureño para celebrar una carrera de 42 kilómetros que contará con menos de 1.000 participantes y que se maquillará con un 10K y carreras previas que sirven para que el político o los políticos de turno inflen la cifra y hablen de éxito participativo.

San Bartolomé de Tirajana tiene la prioridad de celebrar un maratón. ¿El deporte en el municipio sureño está atravesando un momento de gloria? ¿O los clubes y organizadores están hasta el moño de incumplimientos por parte del consistorio? Pero, como casi siempre, todos callan.

Entramos ahora en la etapa de promoción internacional, a dos meses de su celebración, de presentar toallas, zapatillas exclusivas, medalla única, etc. El maratón de Gran Canaria beneficia a unos pocos, mientras el atletismo de la isla respira de milagro. Suma y sigue.