Agresores y agredidos

La bárbara invasión de Ucrania merece respuesta, no sólo de palabra y sanciones económicas

Vicente Llorca Llinares
VICENTE LLORCA LLINARES

Caprichos de la historia, que dicen que siempre se repite, aunque en este caso no haya sido una vez como drama y la otra como farsa, sino en sendos casos como tragedia.

En 1991, hace 31 años, coincidieron en el tiempo el carnaval y la que sería primera Guerra del Golfo, en la que una fuerza internacional abanderó la llamada 'Tormenta del desierto' para expulsar de Kuwait a las fuerzas iraquíes que, bajo el mando de Sadam Husein, habían invadido a su vecino cinco meses antes.

Hoy como ayer vuelven a coincidir las fechas carnavaleras con una guerra, con invasión mediante de las tropas rusas a Ucrania. Ahora, como entonces, conviene recordar lo que escribiera el genial Augusto Monterroso. Todo lo que hace el hombre es risible o humorístico, salvo en las guerras porque en ellas el hombre deja de serlo.

Esas tenemos, una vez más. Mientras algunos se empeñan en sacarnos una sonrisa con su espíritu carnavalero queriendo demostrar que la fiesta no muere, aunque la pandemia la haya hecho renquear; otros se empecinan en congelarnos el rictus convirtiendo el mundo en un inmenso manicomio, enviando con ligereza a la muerte a miles de seres humanos.

Por más que digan, como proclamara lúcidamente Eduardo Galeano, «ninguna guerra tiene la honestidad de confesar. yo mato para robar. Las guerras siempre invocan nobles motivos, matan en nombre de la paz, en nombre de dios, en nombre de la civilización, en nombre del progreso, en nombre de la democracia...» o lo que quieran inventarse con virtuosas campañas de intoxicación contra el enemigo imaginario que merece el exterminio.

Malditas sean todas las guerras, la de Ucrania, pero también la de Siria y la cercana del Sáhara, además de las otras muchas que salpican demasiados rincones del planeta. Pero, sobre todo, malditos sean los agresores. La tibieza ante estos sólo alienta su victoria.

¿Recuerdan la no intervención de las potencias democráticas europeas en la Guerra Civil española? ¿Como el no suministro de armamento hizo imposible la pervivencia del régimen legítimo?

Parece que el comportamiento de Ucrania no ha sido ejemplar en las repúblicas separatistas prorrusas de Donetsk y Lugansk y podría incluso entenderse que Rusia demande un colchón de seguridad en sus fronteras, pero la barbarie presente no se justifica y merece respuesta, no sólo de palabra y sanciones económicas. Los agredidos necesitan medios con los que debilitar y hacer frente a los agresores.