Caso Acosta: sobreseído

Creo que ni el mejor champán paga la pena sufrida

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Cuando Ángel Víctor Torres aceptó a Blas Acosta como viceconsejero para aplacar el debate creado en torno a quién debía corresponder la plaza de senador autonómico, recuerdo perfectamente que escribí aquí mismo que no era la mejor solución. Llevar al Gobierno a alguien que se encontraba a las puertas de ser juzgado, lo que incluía la salida del Partido Socialista, no era estético y creo que tampoco escasamente acorde con el patrón ético del propio PSOE y de un Gobierno que se había articulado en torno a la regeneración como uno de sus ejes.

Ayer, cuando un mensaje telefónico alertó de la decisión de la Audiencia Provincial de Las Palmas de dar carpetazo a la instrucción que colocaba a Acosta un paso de sentarse en el banquillo, además de recordar lo escrito aquí y lo leído en otros lados, y además de rememorar cómo ese caso fue utilizado en gran medida para guillotinar la carrera de Acosta al frente del Cabildo majorero, me asaltó una duda: ¿y esto le sale gratis a quienes llevaron la instrucción judicial y a una Fiscalía que puso en negro sobre blanco que había graves delitos penales?

Vale la pena leer las consideraciones de la Audiencia Provincial. Aquí no hablamos de un defecto de forma, ni tampoco de una prescripción como ejes del sobreseimiento. Lo que sostiene el ponente -jurista de prestigio, como el resto de integrantes de la Sala- es que si hubiera algo, estaría en la vía contencioso-administrativa, pero que ni indiciariamente hay sustento para una investigación penal. Y esa equivocación entiendo que la puede cometer un denunciante particular, incluso admito que lo pueda hacer intencionadamente, pero la fe en la Justicia pasa por la convicción de que cuenta con profesionales que saben separar el grano de la paja. De esos que saben a ciencia cierta si unos hechos, o unos indicios, apuntalan una irregularidad administrativa o fundamental un presunto delito penal.

¿Es que no se puede equivocar un fiscal o es que no puede cometer un error un juez? Por supuesto que sí, que para eso son seres humanos. Pero si yo me equivoco y no hago la declaración de la Renta, no me sale gratis. Si me equivoco conduciendo y supero con creces el límite de velocidad, tampoco me sale gratis. Pero en este caso -insisto-, sí hay personas a quienes les sale gratis.

Y hay otras que ayer seguramente brindaron pero creo que ni el mejor champán paga la pena sufrida. Esa que nace del daño en lo personal y lo familiar.

Resumo: la Justicia se lo debería hacer mirar.