Por si le interesa

¿A qué tanto revuelo?

16/10/2019

Gaumet Florido

Un buen amigo, socialista para más señas, me sugirió no hace mucho. «No escribas sobre Franco, ten cuidado, no te viene bien». O algo así. Lo hizo desde el aprecio, pero me llamó la atención. Más de 40 años después, en el siglo XXI, en una España integrada en la UE y con una democracia consolidada, un hombre de izquierdas me hace ver que aún hay cierto miedo, o reparo, a hablar sin tapujos sobre Franco y lo que representó. Pues siento no hacerle caso. No puedo porque no me cabe en la cabeza que aún hoy exista esa cautela. Como tampoco entiendo el revuelo montado en torno a la exhumación de sus restos del Valle de los Caídos.

Un demócrata no puede defender una dictadura por mucho que la inspiren valores conservadores

De entrada, dejo claras dos ideas. Primero, no me va la vida en ello. Y segundo, no se me escapa el interés electoralista del Gobierno de Pedro Sánchez, que, maniatado para hacer políticas de más calado, saca partido de la polarización ideológica actual con una iniciativa de carga más simbólica que de gestión. Pero, hechas estas salvedades, también considero que tiene todo el sentido del mundo que un estado democrático como, sin duda, es España no pueda permitirse conservar un mausoleo que es patrimonio nacional a la mayor gloria de la memoria de un dictador. A mi juicio, es una obviedad que debería ser asumida con naturalidad.

Esto prueba que hubo capítulos de la Transición que se cerraron en falso. Tanto celo se puso y se ha puesto en no soliviantar a los defensores de aquel régimen, en arbitrar un cambio de modelo en paz, que no se ha hecho la pedagogía suficiente para hacerle ver a los españoles que aquello no estuvo bien. La gente confunde la forma de organizar el Estado con la ideología. Da igual que uno sea de derechas. Un demócrata no puede defender una dictadura por mucho que la inspiren valores conservadores. Y en esto pecan los dos bandos. Durante años vivimos la indisimulada connivencia de la izquierda con regímenes totalitarios de corte comunista.

Y no. Las democracias no son de derechas ni de izquierdas. En una democracia cabemos todos, los de Vox y los de la CUP, por citar dos extremos, o los nacionalistas españoles y los independentistas catalanes. La reacción última de la familia Franco demuestra que tampoco ellos han entendido nada. Reclaman honores de Estado para alguien que secuestró la voluntad de un país 40 años y dejó muchas víctimas. Encima, estoy seguro, creerán que les debemos algo.