El PSC tras las primarias

Rafael Álvarez Gil
RAFAEL ÁLVAREZ GIL

El tablero político vuelve a dar una nueva vuelta de tuerca. El cambio de liderazgo en el Partido Socialista Canario (PSC), aunque fuera una gestora, imprime un nuevo giro en el que también CC y PP tendrán que redefinirse. La victoria de Ángel Víctor Torres (43,59%) le compele, por un lado, a pensar ya completamente en el ámbito regional (toda una nueva dimensión) al tiempo de ir pensando en la sucesión en Gran Canaria cuyo Cabildo está cogobernado por una alianza de izquierdas. Estos traspasos orgánicos son delicados pues debes prepararlos bien de cara a preservar el poder institucional isleño en el siguiente mandato más allá de si se reproduce o no el acuerdo con NC.

En cuanto al resultado, la distribución del porcentaje de votos entre los tres candidatos (Torres, Patricia Hernández y Juan Fernando López Aguilar) invita a un proceso congresual en septiembre que reagrupe los activos en aras de un centroizquierda unido que aspire a recobrar las cuotas de gestión públicas de antaño. La competencia dentro de la orilla ideológica de la izquierda canaria es máxima, pues tanto Podemos como NC disputan al PSC el mismo espacio. Una pugna que en circunscripciones como la de Gran Canaria se recrudece; las tres siglas frente al PP, ya que CC es testimonial.

Torres tiene prácticamente dos meses mal contados para ir ideando en la mente la estructura del PSC de cara al nuevo curso político. Cuando José Miguel Pérez accedió a secretario general tras el cónclave de Santa Cruz de Tenerife de 2010 tuvo el gesto de mantener a Manuel Marcos Pérez como presidente del grupo parlamentario. Puede ocurrir que Torres haga actualmente lo propio con Hernández en consideración a que la exvicepresidenta ha quedado como segunda opción (32,14%).

En apenas dos años habrá una cita electoral autonómica, insular y municipal que será decisiva para calibrar cómo la socialdemocracia se encuentra en el Archipiélago. Sobre todo, para medir los rendimientos de una etapa de participación del PSC en el Ejecutivo regional (2011-2016) tras un largo periodo en el desierto de la oposición. Cualquier cosa puede ocurrir tras 2019. Pero después del tiempo de la gestora, está por visualizarse cómo el PSC afrontará el escenario político a partir del próximo mandato donde las mayorías absolutas, amén del actual sistema electoral, siguen siendo un imposible. El PSC ha experimentado un proceso de primarias de una novedosa legitimidad democrática. Se inicia una nueva etapa. Y el primer paso del PSC es definir la competición electoral que le espera con Podemos y NC. Lo otro, lo de los potenciales pactos, es relativamente secundario.