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Dramas y comedias

Dramas y comedias

A la última ·

Jueves, 18 de noviembre 2021, 23:01

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Afirmaba ayer mi compañera Rosa Palo, en este mismo espacio, que «desde hace tiempo tenemos la sensación de vivir en la antesala de una tragedia». Las noticias que nos ponen día tras día frente a un espejo le dan la razón, sin oponer apenas resistencia: en el menú de hoy tenemos de primero, por ejemplo, unas celebraciones navideñas tan anticipadas que se adelantan incluso al pistoletazo de salida propuesto por Abel Caballero, y que combaten el miedo a nuevas restricciones con polvorones, alcohol y orejas de reno; también podemos decantarnos por una subida de la deuda española que demuestra, en un ejercicio macabro de justicia poética mal entendida, que no sólo engordan las facturas de la luz o el precio de la gasolina; de segundo hay para elegir una amenaza de otra pandemia de superbacterias en su jugo, dictaduras excusadas —sugiero a los estómagos delicados que tengan cuidado con este plato: repite un poco— o un sector primario que, con toda la razón, empieza a movilizarse porque los aplausos de las ocho no alimentan a nadie y, sin embargo, ellos sí. Menos mal que de postre —opción única— tenemos Garbiñe en su propia salsa.

Es cierto que casi nada es halagüeño en la mesa del ciudadano de a pie. Sin embargo, a veces merece la pena dejar a un lado los modernos augurios de Rosalía —malamente, tra, tra— y decantarse por la frivolidad de Fangoria: «No quiero más dramas en mi vida, / sólo comedias entretenidas.» En el fondo, todos queremos que nuestra vida sea algo similar a una comedia entretenida. El problema es que casi nunca se parece a 'Love actually' y casi siempre se parece a 'El buen patrón', ese trampantojo cinematográfico que no por divertirnos deja de ser una tragedia.

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