El Congreso y Ucrania

Me quito el sombrero con la referencia de Zelenski a los bombardeos de Gernika

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Con toda la pompa y circunstancias de las grandes ocasiones, el Congreso de los Diputados acogió ayer la intervención, a través de señal de vídeo en directo, del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Allí estaba el Gobierno en pleno, allí estaban senadores y diputados, allí estaban representantes diplomáticos, y allí todos aplaudieron al unísono, como si solo hubiera una España y como si nuestro Congreso fuera una ejemplo de unidad ante los momentos difíciles.

Es una pena que Zelenski esté ocupado salvando su pellejo y el de sus compatriotas y no pueda conectar en cualquier otra sesión del Congreso, incluso en las de control al Gobierno, para que vea cómo ante las preguntas y respuestas sobre la posición de España en esa guerra, hay diferencias de calado entre los partidos y todo son reproches. Ayer, sin embargo, el cuadro fue otro: hasta las ministras de Podemos contrarias al envío de armas aplaudieron las palabras de Pedro Sánchez.

Resulta, en todo caso, algo descorazonadora la carga de hipocresía con que España y media Europa se sigue moviendo en este asunto. Por un lado, con Pedro Sánchez diciendo abiertamente que quedan semanas de mucho dolor, que no es otra cosa que advertir a Zelenski de que no confíe en un final rápido de la guerra. Sonó como si Sánchez y otros mandatarios europeos tuviesen descontado que la cifra de víctimas mortales debe subir notablemente hasta que alguien mueva un dedo. Por otro lado, no consta reacción inmediata del Gobierno de España con las empresas con nombres y apellidos a las que el presidente de Ucrania señaló por seguir haciendo negocio con Rusia. ¿Les avala la ley para hacerlo? Por supuesto. ¿Es reprochable? También. ¿Hará algo el Gobierno, al menos para sacar los colores a esas compañías? Pues lo dudo, porque en eso está nuestro país: intentando que parezca una cosa pero haciendo la mitad de eso mismo.

Por último, me quito el sombrero con la referencia de Zelenski a los bombardeos de Gernika. Efectivamente la comparación es muy acertada y necesaria, sobre todo porque si en el Congreso se abriera ahora, ya sin Zelenski, un debate sobre lo que sucedió en ese punto del País Vasco durante la Guerra Civil, veríamos cómo la discusión subía de tono y afloraban las diferencias, los reproches, el 'y tú más' en que se ha convertido este Congreso, que no es otra cosa que el espejo del país en que vivimos. Ah, y por supuesto, con unas nuevas generaciones que no tienen ni idea de qué sucedió en Gernika.