Borrar
Una imagen de la serie 'EL juego del calamar'.
Los calamares gigantes

Los calamares gigantes

A la última ·

La ficción ideada por Hwang Dong-hyuk se ha vuelto tan popular que algunos colegios europeos han vetado los disfraces de Halloween relacionados con ella

Viernes, 22 de octubre 2021, 23:10

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

En una ocasión, el crítico literario estadounidense Fredric Jameson dijo que «es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo», y los acontecimientos recientes le dan la razón: ni siquiera los yanquis podrían haber vaticinado el éxito mundial que está cosechando la serie surcoreana 'El juego del calamar'. La ficción ideada por Hwang Dong-hyuk, que según su creador es una metáfora de la competición extrema en la que se ha convertido la supervivencia para los perdedores de la lucha de clases neoliberal, se ha vuelto tan popular que algunos colegios europeos han vetado los disfraces de Halloween relacionados con ella: nada de chándales verdes, monos rosas o figuras geométricas, que del triángulo equilátero al bullying hay un paso; por mucho que los profesores que hoy se escandalizan con 'Squid Game' sean los mismos que crecieron rulándose un DVD pirata con todas las temporadas de South Park en su interior.

En las sociedades contemporáneas —que cada vez se parecen más entre sí— existen multitud de calamares gigantes, criaturas difíciles de ver pero casi sagradas; y esta vez no me refiero ni a Cthulhu, ni a Tentacool, ni al que habita el Lago Negro de Hogwarts ni tampoco a los que lanza Ozymandias en la serie Watchmen: hablo, más bien, de la cultura del esfuerzo; de la costumbre de sobreproteger a los niños prohibiéndoles las cosas en lugar de explicárselas, como si fuesen seres sin raciocinio ni capacidad reflexiva alguna; o de las virtudes aparentemente indiscutibles de un sistema económico que excluye a tantos millones de personas de un ficticio estado del bienestar global. Por mucho que el calamar sea de piscifactoría, los tentáculos del capitalismo son salvajes.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios