Del director

Bañolas, francotirador

25/04/2019

La ley del embudo sostiene que lo ancho es para quien lo aplica y lo estrecho para el oponente. De esa manera, si mañana alguien se queja porque se siente víctima de algo, se está colocando en el lado estrecho del embudo, mientras que si pasado mañana esa misma persona es quien aplica esa denuncia a un tercero, está disfrutando de la parte ancha. Eso, más o menos, es lo que ha hecho Coalición Canaria con la denuncia que se ha sacado de la manga Fernando Bañolas en el tiempo de descuento del mandato en el Cabildo. Una denuncia que pretende poner en el punto de mira al vicepresidente primero y consejero de Obras Públicas y Deportes, Ángel Víctor Torres, pero no tanto por su gestión y esos cargos sino por su condición de líder del Partido Socialista Canario y candidato de esa formación a la Presidencia del Gobierno regional. O sea, rival político de Fernando Clavijo. Y es entonces cuando se aprecia el embudo en toda su dimensión: la misma Coalición Canaria que sale a defender a Clavijo diciendo que si está investigado judicialmente, es porque unos concejales le presentaron una «denuncia política», ahora recurre a la judicialización de la política para sembrar dudas sobre Torres. O sea, a Clavijo le CC le regala el lado ancho del embudo y a Torres lo pretende hacer pasar por el estrecho.

Por suerte para Torres, la jugada es tan burda que se ve a la legua la intencionalidad política. Y es así por dos factores que son determinantes: 1) el momento elegido para presentar la denuncia, esto es, en vísperas de las elecciones generales, en las que CC se juega en gran medida su ser o no ser, y 2) porque la acción judicial del consejero de CC en el Cabildo está marcada por la miopía: pone la lupa donde le apetece y hace como que no ve lo que pasó antes. De nuevo, por tanto, la ley del embudo, pero esta vez saliendo favorecido por el lado ancho José Miguel Bravo de Laguna, que fue presidente del Cabildo en el anterior mandato y cuyo hijo mucho puede contar de cómo se llevó el Instituto Insular de Deportes. Claro, que, ¡oh casualidad!, Bravo de Laguna ahora es amigo de Coalición Canaria y por eso CC se olvida de su gestión.

«Por suerte para Torres, la jugada es tan burda que se ve a la legua la intencionalidad política»

Con todo ello, parece como si Bañolas estuviese haciendo méritos ante los suyos. O quizás sea que, para que no se note que la decisión de ir a por Torres parte de la dirección regional de CC, lo han utilizado como francotirador. Digo lo de los méritos porque estamos hablando del mismo consejero de CC que fue desplazado sin contemplaciones por su partido para hacer sitio a Bravo y compañía. Allá cada cual con sus contradicciones pero no parece que morir matando sea lo más recomendable para un político de Guía que intuye, como todos, que el ciclo de CC puede estar llegando a su fin. O sea, que no habrá quien le reconozca los servicios prestados.