Autoestima

Alba Carballal
ALBA CARBALLAL

Después de tres meses de confinamiento estricto y otros dos de verano, tapas y costumbres relajadas, mi autoestima me ha pegado un toque: quizás vaya siendo hora de volver a calzarme las zapatillas. En esas estaba yo esta mañana, tan tranquila, buscando -por Twitter, que es donde se buscan ahora las cosas importantes- un entrenador personal que desenfunde el látigo en septiembre y me obligue a levantar, al mismo tiempo, las mancuernas y mi amor propio, cuando me topé con esta captura de pantalla: 'Javier Negre: «A Steve Jobs también le echaron de su primera empresa y mira luego.»'. Acuéstate y suda. Se ve que a este señor le pasa lo mismo con su talento que a mí con el tamaño de mi culo, que no termina de calibrarlo bien. Desde luego, hay algo que no se puede negar: yo había entrado en Twitter en busca autoestima, y autoestima me encontré.

La red social del pajarillo hizo bien su trabajo, porque a falta de una taza de amor propio me ofreció dos. Ajeno, eso sí, pero no se puede tener todo en esta vida. En mi descenso al Hades de la pérdida de tiempo, descubrí que Monedero -en respuesta al lamentable comportamiento de unos energúmenos que consiguieron, con una actitud muy poco democrática y una retahíla de insultos homófobos, expulsarlo de un restaurante en Sanlúcar- había publicado el siguiente 'tweet': «(.) A mí me llaman maricón de mierda. A Lorca le fusilaron. Con otros 200.000 españoles. Despertemos». A ver, Juan Carlos, que yo entiendo por dónde vas, te lo prometo; pero igual con lo de Lorca te has pasado: es como si yo me vengo arriba y me comparo con Patry Jordán. Aunque, bien mirado, ni ella tiene mi capacidad para la procrastinación ni Lorca tenía tu talento para el rap.