La exdiputada catalana de la CUP Anna Gabriel, junto a su abogado en el Tribunal Supremo. / efe

El Supremo deja a Anna Gabriel a un paso de juicio por desobediencia

La exdiputada de la CUP, que dirige un sindicato en Suiza, confió en que el juez archivara su causa o la trasladara a un juzgado de Cataluña

CRISTIAN REINO Barcelona

El juez instructor de la causa del 'procés', Pablo Llarena, ha acordado la conclusión del sumario de la exdiputada de la CUP, Anna Gabriel, procesada por un delito de desobediencia desde el pasado 21 de marzo de 2018. Gabriel se entregó el pasado 19 de julio al Supremo, tras cuatro años huida en Ginebra. Compareció ante el juez Llarena y volvió a hacerlo la semana pasada. El juez la dejó libre. La exdiputada de la CUP, que dirige un sindicato en Suiza, confió en que el juez archivara su causa o la trasladara a un juzgado de Cataluña. Todo apunta que esto último es lo que acabará pasando.

En su auto, Llarena dispone que se remita testimonio de la causa junto con los objetos intervenidos, las cantidades consignadas y las piezas separadas correspondientes a la sala competente para revisar la conclusión, previo emplazamiento a las partes por término de quince días ante la misma.

El magistrado explica que en el presente sumario, en fecha 21 de marzo de 2018, se dictó auto de procesamiento por el presunto delito de desobediencia contra Anna Gabriel. En cambio, la causa por su situación de rebeldía quedó archivada tras su comparecencia en el Supremo. Dentro de la sala, la dirigente anticapitalista negó conocer los requerimientos judiciales que efectuó el Tribunal Constitucional para tratar de frenar la tramitación de las leyes de la desconexión, por lo que a su juicio no desobedeció, delito por el que está procesada y que no comporta penas de cárcel pero sí de inhabilitación.

En una entrevista en la Directa, Gabriel ha advertido de que ni la mesa de diálogo «nos llevará a ejercer el derecho a la autodeterminación», ni la aprobación de la DUI en un parlamento «nos llevará a ser independientes, ni poner sobre la mesa un nuevo referéndum es la solución última».