Solo, en la nieve y con 4.000 euros en el bolsillo: Así vivía Josu Ternera

17/05/2019

No se sabe cuándo el histórico dirigente de ETA José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera, decidió esconderse en un refugio del Mont Blanc, rodeado de nieve y vegetación, pero allí vivía, solo y con dinero -al menos 4.000 euros- y desde allí salía para hacer deporte, sobre todo marchas por la montaña.

Son algunos detalles sobre el etarra que se han sabido hoy, un día después de que los agentes de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) de Francia, en colaboración con la Guardia Civil, le detuvieran cuando se dirigía al hospital de Sallanches.

Cargado con un mochila de montaña, con gorra y gafas y extremadamente delgado, como se aprecia en una fotografía tomada poco antes de ser detenido, Josu Ternera se hizo el sorprendido cuando los agentes le interceptaron. Se trataba de un error.

Lo dijo en un perfecto francés, aunque él se hacía pasar por un escritor venezolano de nombre Bruno Martí, según publica el diario El País.

Finalmente, tuvo que reconocer que era la persona huida de la justicia hace 17 años, con cuatro causas pendientes en la Audiencia Nacional y una condena de 8 años en Francia pendiente de cumplir.

Josu Ternera vivía solo en una cabaña que reunía las mínimas condiciones de habitabilidad, según resaltan fuentes de la lucha antiterrorista, que no han sabido precisar desde cuando se refugió en esa especie de cabaña ubicada junto al pueblo de Saint Nicolas de Véroce.

El exjefe de ETA no llevaba armas en su mochila, aparentemente bastante cargada, pero sí 4.000 euros en metálico. Los investigadores se preguntan de dónde sacó ese dinero y si se le suministró desde los rescoldos de la organización terrorista.

Como también tratan de averiguar si es verdad ese rumor que desde hace años ha circulado de que Josu Ternera padece un cáncer. De todos modos, las fuentes creen que el etarra se dirigía al centro hospitalario para una consulta puntual y no para recibir tratamiento oncológico.

Y en espera de confirmar este extremo, la constante actividad deportiva del histórico dirigente de la banda puede tener mucho que ver con su delgadez.

Urrutikoetxea era un objetivo prioritario para la Guardia Civil y para la DGSI, así que, como han comentado las fuentes, parece lógico el «subidón» de adrenalina y la «carne de gallina» que se les puso a los agentes cuando por fin le detuvieron.

No han trascendido más detalles de cómo se llegó hasta él, pero la Guardia Civil y las fuerzas de seguridad gala centraron la investigación en una línea que estaban convencidos les llevaría al objetivo.

Porque en su lucha contra lo poco que queda de ETA -apenas cinco liberados y entre 80 y 90 huidos, especialmente en Latinoamérica, con Cuba y Venezuela como refugios más importantes-, habían marcado en rojo al histórico terrorista.

Y, como ha dicho hoy el general jefe del Servicio de Información de la Guardia Civil, Pablo Salas, había tres razones de peso para priorizar esa detención.

La primera, la propia trayectoria de Ternera en la banda terrorista; la segunda porque el que fuera jefe de ETA ha sido un icono para la organización, y la tercera, por su papel político en el alto el fuego declarado en octubre de 2011.

Solo, en la nieve y con 4.000 euros en el bolsillo: Así vivía Josu Ternera

Josu Ternera era uno de los tres encapuchados -los otros eran David Pla e Iratxe Sorzabal- que leyeron el comunicado con el que ETA ponía fin a la violencia. Un trío que conformaba la última cúpula importante de la organización. Los tres han acabado en la cárcel.

Fuentes consultadas por Efe resaltan la importancia de la detención de Josu Ternera, no por el papel que este pudiera representar en esos rescoldos de la organización, que sería nulo, sino por tratarse de una de las figuras más relevantes en la historia de ETA que ya puede ser tachada de la lista de los más buscados.

Quizá su arresto sirva también de aviso para navegantes, para aquellos miembros huidos que tendrán que tomar decisiones, incluida la de entregarse.

Josu Ternera ha comparecido hoy ante la Fiscalía de París, que le ha notificado la orden detención para cumplir la pena de 8 años de cárcel que tiene pendiente. Después, tendrá que presentarse ante el llamado juez de las libertades y de la detención, que es quien en Francia decide en última instancia sobre su ingreso en prisión.

Previsiblemente, Urrutikoetxea ingresará en la cárcel de la Santé, al sur de París. Un centro penitenciario que reabrió sus puertas a comienzos de 2019, después de cuatro años de trabajo para convertirla en una de las de mayor seguridad del país.