Pedro Sánchez saluda al Rey durante la recepción en el Palacio Real por el 12 de octubre. / EFE

Sánchez y Feijóo enturbian la negociación sobre el Poder Judicial al fijar condiciones

El líder del PP reclama una reforma del modelo de elección «por escrito» que el presidente del Gobierno descarta

MARÍA EUGENIA ALONSO | LOURDES PÉREZ Madrid

Desde que la crisis por el bloqueo de casi cuatro años en la renovación del Consejo General del Poder Judicial entrara en una dimensión desconocida por la renuncia el domingo por la noche de su ya expresidente, Carlos Lesmes, el Gobierno y el PP buscan un pacto que se asemeja a un encaje de bolillos. Una especie de obra de orfebrería política para dar solución a un atasco que vulnera las previsiones constitucionales y que tiene a España bajo el foco de la fiscalización de Europa; y que, al tiempo también, permita a socialistas y populares salvar la cara tras sus infructuosas y baldías negociaciones desde 2018.

Este miércoles, unos y otros compartieron fotografía institucional en los actos con motivo de la Fiesta Nacional, marcados por el vacío judicial –el BOE publicó hoy la renuncia de Lesmes como presidente del CGPJ y del Supremo–. Fue en el Palacio Real donde ambas partes incidieron en la posibilidad de alcanzar un pacto. Pero el camino sigue trabado por las condiciones. Y son Sánchez y Feijóo quienes las han fijado enturbiando la tregua abierta en esta negociación 'in extremis'.

La misma «progresa adecuadamente», aseguró el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, interlocutor del Gobierno en los contactos junto a Esteban González Pons por parte del PP, con quien estuvo reunido la víspera. Pero las palabras calculadas y el mutismo sobre las interioridades del nuevo tira y afloja con que socialistas y conservadores vienen conduciéndose desde que el lunes Sánchez y Feijóo reactivaran su comunicación y, con ello, el diálogo para renovar el CGPJ han dejado paso a expresiones que remiten a un pulso conocido. El presidente del Gobierno y el líder de la oposición marcaron ayer sus respectivos territorios, lo que vuelve a acotar el margen para el acuerdo justo cuando las dos partes se esfuerzan en subrayar que, esta vez, va «en serio» y que cabe trabajar por «consumarlo».

El desfile del 12 de octubre, en imágenes.

Galería. El desfile del 12 de octubre, en imágenes.

«Hay que ser cauto. Pero podemos estar ante un acuerdo que es necesario. No voy a hacer nada por estropearlo», señaló Sánchez en conversación informal con los periodistas. La renovación del actual Consejo puede hacerse realidad «en días» si se respetan unos criterios de «idoneidad» profesional, señalaba Feijóo en un corrillo previo. Pero el presidente y el líder de la oposición delimitaron a renglón seguido el campo negociador con sus propias balizas. Y esas balizas no tienen tanto que ver con los relevos de los vocales de este CGPJ como por el sistema de elección futuro del órgano y, por extensión, con los equilibrios entre progresismo y conservadurismo en el Constitucional.

Los requisitos del PP, en línea con la propuesta que trasladó a la Moncloa en julio, los reiteró nuevamente el dirigente gallego: el final de la parálisis es factible, pero el primer partido de la oposición quiere un «compromiso por escrito» sobre su fórmula para el desbloqueo. Esto es, una actualización «en breve» de los veinte vocales que integran ahora el Consejo supeditada a que el Gobierno acepte reformar la ley, a posteriori, a fin de variar el sistema de designación dotando de mayor protagonismo a los jueces en línea con lo que plantea la Comisión Europea. Pero el Ejecutivo, según advirtió Sánchez justo después, ni acepta la premisa de reformar el marco legal ni, en consecuencia, comprometerse a hacerlo en algún momento plasmándolo negro sobre blanco.

«Encontrar vías»

«El PP sabe perfectamente que no es una condición y no puede serlo», sentenció Sánchez, quien constató que habrá que «encontrar vías». Pero es ahí, en «las vías», donde radica la dificultad de desencallar una crisis enquistada cuatro largos años y en la que socialistas y populares han arriesgado tanto como para que ambos necesiten ahora una salida que les permita mantener la compostura negociadora. Donde el presidente dice que se pactó que en este último 'round' no haya «condiciones», sus rivales sostienen que «todo está encima de la mesa». Y frente a un Feijóo que ha tratado de marcar distancias con la dirección del PP que le precedió modulando sus exigencias, sin descabalgarse del impulso de fondo –hay que cambiar el método de elección del CGPJ–, Sánchez le instó a «decidirse»: o «cumplir la Constitución» o «seguir la senda de Casado».

Aunque el presidente recordó al dirigente gallego que el Gobierno ya se abrió a mejorar el sistema si fuera necesario, hacerlo – incidió– no es revertir el modelo para que los jueces elijan a los jueces, como reclama la UE y abanderan los conservadores. «Cualquier sistema es mejorable, incluso el europeo», cuestionó la ministra de Justicia, Pilar Llop.