El exconsejero de Exteriores de la Generalitat, Raül Romeva, condenado a doce años por sedición e indultado por el Gobierno, en la presentación de la conferencia nacional de ERC.

ERC sitúa el horizonte de la independencia para la década de 2040

La formación republicana apuesta por un referéndum pactado en la mesa de diálogo, pero no renuncia a la vía unilateral

CRISTIAN REINO Barcelona

Esquerra ha actualizado su hoja de ruta, que sitúa el horizonte temporal de la independencia de Cataluña entre 2040 y 2050. La formación republicana votará el próximo 12 y 13 de marzo su nueva ponencia política, que fija la estrategia de la formación para las dos próximas décadas.

El partido liderado por Oriol Junqueras dio un giro de 180 grados después de octubre de 2017: apostó por el diálogo con el Gobierno y por facilitar la gobernabilidad del Ejecutivo central. Ahora, con Esquerra por primera vez liderando el Govern desde hace cuarenta años, los republicanos insisten en el diálogo y la negociación con el Gobierno central en una mesa de diálogo para poder ejercer la autodeterminación. Esa es a su juicio la «mejor confrontación» contra el Estado.

El encargado de elaborar la ponencia política del partido ha sido el exconsejero de Exteriores de la Generalitat, Raül Romeva, condenado a doce años por sedición e indultado por el Gobierno en el mes de junio del año pasado. Romeva considera que una de las lecciones que tiene que extraer el independentismo de la etapa del 'procés', que culminó con la declaración de la independencia y el encarcelamiento de medio Govern y los líderes de la sociedad civil, es que no hay que poner fechas al proyecto secesionista, tampoco a la mesa de diálogo, a pesar de que el presidente de la Generalitat le dio un margen de dos años en la conferencia que pronunció la semana pasada en Madrid.

«Cuando miramos a 2040 o 2050, lo que estamos diciendo es que hoy queremos tener las herramientas para que en 10, 20 o 30 años tengamos la sociedad que la gente necesita», ha afirmado este lunes Romeva en el avance de la ponencia estratégica, que aún es un borrador y que deberá ser ratificada por la militancia.

Las «condiciones necesarias»

«No hablamos de cuándo se producirá la independencia, sino de cuáles son las condiciones que son necesarias para llegar. Nuestro compromiso se basa en trabajar cada día para que se den estas condiciones los antes posible que nos permitan alcanzar el objetivo de la independencia», señala el documento. 2040 y 2050 no son, por tanto, las fechas concretas en las que ERC anuncia la ruptura con el resto de España, pero la formación republicana sí va situando temporalmente el horizonte político y «nacional». Es importante «acumular fuerzas, ser más y estar mejor preparados», es la triple consigna que el partido de Junqueras traslada a sus bases como condición necesaria para poder volver a lanzar un nuevo desafío secesionista.

La apuesta por la mesa de diálogo es firme, pero lo es también la consecución de la independencia. Por lo que los republicanos, desde la premisa de que la secesión es «irreversible» abogan por «construir alternativas democráticas» si fracasa el foro de negociación entre el Gobierno y el Govern. «No renunciamos ni renunciaremos a ningún instrumento democrático que nos permita decidir nuestro futuro colectivo para llegar a la república catalana, desde acciones de desobediencia política y social hasta a acciones de desbordamiento democrático para hacer posible el derecho a la autodeterminación», afirma la ponencia.

Dicho de otra forma, ERC no descarta volver a celebrar un nuevo 1-O, como proponen otros actores del independentismo, como Jordi Cuixart o la CUP. «Nuestra apuesta por una negociación política es coherente con la demanda histórica del derecho a la autodeterminación por vías pacíficas. Sin embargo, sabemos que el éxito dependerá en gran medida de la capacidad de movilización del pueblo catalán a favor de una resolución democrática del conflicto y de la unidad en la defensa de este objetivo», afirma el texto. Junts y la ANC, en cambio, consideran que la pantalla del referéndum unilateral ya está superada y que lo que queda es reactivar la declaración de independencia aprobada el 27 de octubre de 2017 y que el propio Carles Puigdemont metió en un cajón.