Javier Cercas. / AFP

El secesionismo pone en el disparadero a los intelectuales críticos con el 'procés'

Javier Cercas, en la lista negra de los miembros de la cultura catalana señalados por no abrazar las tesis nacionalistas

CRISTIAN REINO Barcelona

Corren malos tiempos para el debate en Cataluña. Con el 'procés', se ha instalado una especie de pensamiento único y quien discrepa pasa directamente a la lista negra de mal catalán o de traidor a la patria. Disentir del 'procés' convierte a algunos intelectuales en fachas, colonos o ñordos, que es como algunos independentistas llaman a sus conciudadanos, solo por no estar a favor de la separación de Cataluña del resto de España.

Javier Cercas ya formaba parte de la lista de perseguidos del 'procés', pero ha regresado al número uno, después de participar el sábado pasado en el FAQS, programa de tertulia política de los sábados por la noche en TV3, que se caracteriza por su indisimulada parcialidad soberanista. Cercas dijo algo tan irreverente en la Cataluña actual como que «España es una democracia». Desde el minuto uno se le tiraron encima los defensores del tarro de las esencias patrias. No consta que los que incendiaron Barcelona para defender la libertad de expresión de Pablo Hasel hayan dicho nada en esta ocasión.

Cercas es uno de tantos que se han visto en el centro de la polémica por su posición contraria al 'procés'. Considera que ha sido víctima de una campaña de «intimidación» y «manipulación», «digna de la Stasi», dijo este miércoles en la Ser, pero no piensa callarse, ni mucho menos marcharse de Cataluña. Mientras intervenía en el programa de TV3, una diputada de Junts, Cristina Casol, encendió la mecha: «¿Qué hace en TV3 uno de los promotores del levantamiento armado contra Cataluña? Esto no es libertad de expresión, es una televisión pública que da una posición de privilegio al fascismo». Cuentas independentistas en Twitter empezaron a hacerse eco de unas palabras pronunciadas por Cercas en 2019 y que recordó el abogado de Carles Puigdemont, Gonzalo Boye, que según su interpretación llamaba a la intervención del ejército en Cataluña. Enric Calpena, profesor universitario, incluso le comparó con Radovan Karadzic.

El fragmento del vídeo de 2019 estaba descontextualizado. Pronunció un discurso con motivo del Día de Extremadura. Uno de los premiados era el general Miguel Alcañiz, jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Cercas afirmó: «Cuando la vida pública y la política se llenan de pasión, de aventuras, de emociones... como nos ha pasado a los catalanes los últimos años, tiembla o llama a la unidad del general». Se trataba de un comentario jocoso, en el que venía a decir que si se produce un desastre político, habría que acudir a pedir ayuda al general Alcañiz y a su unidad, experta en apagar incendios o rehacer puentes. Cercas negó que llamara a la intervención militar de Cataluña y avisó de que actuará legalmente contra quien lo afirme. «En Cataluña reina la mentira, y la mentira crea esclavos», expresó en Onda Cero el autor de 'Soldados de Salamina' o 'Anatomía de un Instante'.

La campaña en su contra no es una excepción. Pau Donés, Rosa María Sardá, Isabel Coixet, Joan Manuel Serrat, Loquillo o Albert Boadella, entre otros, también han sido tachados de botiflers (traidores). Sardá devolvió la Cruz de Sant Jordi que concede la Generalitat porque se la dio un «corrupto» (Jordi Pujol). Coixet causó un gran revuelo con un artículo en 'El País' en octubre de 2017, en el momento más álgido del 'procés', en el que relataba cómo se sentía una parte de la intelectualidad. «Tienen miedo de hablar por ser llamados fachas si no apoyan el 'procés'», escribió. Serrat se posicionó contra el 1-O y de forma inmediata dejó de ser un icono del catalanismo. A Pau Donés nunca le perdonaron que cantara en castellano. Igual que a Juan Marsé, que en una ocasión admitió que estaba harto de tener que explicar por qué solo escribía en español.

Sobre la cuestión del idioma, hay un dato ilustrativo. Desde 2010, en que gobierna el nacionalismo, las letras catalanas han ganado cuatro veces el Premio Cervantes: Ana María Matute, Juan Goytisolo, Eduardo Mendoza y Joan Margarit. Sin contar Margarit, que ya estaba enfermo y los Reyes le concedieron el galardón en un acto privado, los otros tres ganadores acudieron a recibir el premio, en la Universidad de Alcalá de Henares, sin la presencia del presidente de la Generalitat en ese momento (Mas y Puigdemont).