Pedro Sánchez comparece en la residencia del embajador representante permanente de España ante las Naciones Unidas en Nueva York.

Sánchez censura «la competencia fiscal» que «beneficia a Madrid»

«Ninguna persona con un gran patrimonio va a cambiar su residencia de Madrid a otra parte», asegura el presidente del Gobierno en una rueda de prensa desde Nueva York

C. V. Madrid

En plena batalla por la fiscalidad, con una ofensiva de medidas propias adoptadas en el marco de su autonomía por las comunidades del PP y la apuesta ahora del Gobierno por el impuesto a las grandes fortunas, el presidente Sánchez entró ayer al debate a preguntas de los periodistas en una comparecencia desde Nueva York. El jefe del Ejecutivo clamó, en alusión al primer partido de la oposición, contra «la competencia fiscal a la baja» entre territorios. E intentó darle la vuelta a la deflactación del IRPF y la supresión del impuesto de Patrimonio consumadas esta semana por los gobiernos de Andalucía y Murcia, ambos en manos de los populares, apuntando a que, en realidad, no benefician a sus ciudadanos sino «a Madrid», que ya cuenta con la ventaja del 'factor capitalidad' para traer inversiones y actividad económica.

«El debate es el del Estado de bienestar», remarcó en varias ocasiones Sánchez, quien desgranó algunos de los servicios públicos que ello comporta antes de rematar con que «todo eso cuesta dinero». Unos fondos que exigen, advirtió, «corresponsabilidad fiscal», sentido de la «solidaridad» y un «esfuerzo colectivo» en el que aquellos que disponen de más recursos contribuyan también más al erario.

«No podemos entrar en una competencia fiscal a la baja», zanjó, aunque defendió los recortes impositivos del Ejecutivo para combatir la escalada de los recibos del gas y la luz. Y el presidente esquivó las críticas sobre el impuesto a los ricos que el Gobierno impulsará ahora asegurando que no había podido escuchar al líder de la patronal.