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El presidente de Vox, Santiago Abascal. EP

Vox hace del veto a Abascal en Ceuta 'casus belli' contra el PP

La formación da por rotas las relaciones con los populares después de que Vivas se ratificara en su posición pese al reproche de Génova

Lunes, 26 de julio 2021, 13:24

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De poco o nada sirvió que la presidenta del Comité de Garantías del PP, Andrea Levy, tratara de desautorizar el domingo a los populares de Ceuta por haber facilitado que Santiago Abascal fuera declarado el viernes persona 'non grata' en la ciudad autónoma. Vox ha detectado que el veto a su líder suscita controversia no solo en el seno de la formación que lidera Pablo Casado sino, en general, en el espectro de la derecha y este lunes dio un paso más allá en sus críticas, hasta el punto de anunciar la ruptura de relaciones.

El aviso, realizado por el vicepresidente del Comité de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, desde la sede nacional de la formación, llegó después de que el presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, se ratificara en la posición adoptada por su grupo parlamentario y advirtiera de que fue Abascal el que pretendió poner un «cordón sanitario» a la mitad de la población ceutí cuando, en sus dos últimas visitas a la ciudad, en plena crisis con Mohamed VI, tildó a las formaciones y ciudadanos musulmanes de «quintacolumnistas» y «promarroquíes».

«Nos parece extraordinariamente grave, por el momento en el que se produjo –recriminó Vivas en la COPE–, cuando se estaba poniendo en jaque nuestra españolidad y nuestra soberanía». «Es coincidir con el discurso de Marruecos, que viene sosteniendo, en defensa de sus ilegítimas intenciones, que la sociedad de Ceuta está dividida en dos partes: los españoles y los marroquíes», insistió.

El presidente de la ciudad autónoma también recordó que Vox se opuso a una declaración institucional que afirmaba que Ceuta es parte «esencial e indisociable» de España, que se posicionó en contra de que otras comunidades acogieran a una parte de los menores no acompañados que habían llegado a Ceuta en la avalancha propiciada por Marruecos, y que no quiso que se invitara a los Reyes, con lo que se hubiera lanzado un mensaje rotundo al reino alauita. «No votamos a favor (de la declaración contra Abascal) pero no podíamos votar en contra» adujo.

Amenaza recurrente

Buxadé advirtió a Casado que o rectifica «de algún modo» esa posición o no podrá seguir contando con la «ayuda» de Vox para sacar adelante sus propuestas en ayuntamientos o asambleas autonómicas como los de Madrid o Andalucía. Está por ver, en todo caso, en qué queda la amenaza porque no es la primera vez que el partido de Abascal hace una advertencia semejante y el propio presidente del partido admitió, después de que el líder del PP se lanzara contra él en un durísimo discurso durante la fallida moción de censura a Pedro Sánchez en octubre 2020, que no sería tan «irresponsable» de dejar caer a ejecutivos que tienen frente a sí a posibles coaliciones de izquierdas.

Mas allá de las consecuencias prácticas del encontronazo, lo que evidencia el cruce de declaraciones es la pugna por un electorado fronterizo. Casado, que desde que fue elegido presidente de su formación, hace tres años, ha hecho varios viajes de ida y vuelta entre el centro y la derecha más dura, ha dado muestras de querer cubrir el flanco en disputa con Vox una vez consolidada su posición dominante en su lado del tablero gracias a la caída libre de Ciudadanos. Ahí están sus palabras sobre lo que fue la guerra civil en el pleno del Congreso, el 30 de junio, o su silencio frente a la afirmación del exmiembro de Vox y exministro de UCD, Ignacio Camuñas, en un acto del PP que él moderaba, de que la responsabilidad de lo ocurrido fue de la República y que el levantamiento militar no fue un golpe de Estado.

Con el episodio ceutí, Vox hurga en las discrepancias internas de su rival. Las posibilidades de que Casado fuerce a Vivas a dar marcha atrás son remotas y, de hecho, el portavoz del PP, el también alcalde madrileño, José Luis Martínez Almeida, mostró este lunes una clara intención de guardar los equilibrios. Pese a asegurar que su partido nunca participará en «señalamientos» propios de la izquierda, respaldó al presidente autonómico y remarcó que tampoco comparte las declaraciones «incendiarias» de Abascal.

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