Margarita Robles, ministra de Defensa / Rodrigo jiménez

Robles fue advertida de una «incursión ideológica» en las Fuerzas Armadas

Una asociación de militares avisó por carta a la ministra en octubre de un plan exterior para romper la neutralidad política entre los militares

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

Los polémicos manifiestos de militares retirados contra la acción del Gobierno, las proclamas golpistas de grupos de oficiales jubilados en grupos de mensajería móvil o la pretensión de un pronunciamiento del Rey, como mando supremo de las Fuerzas Armadas, no han surgido de repente.

En los últimos meses se ha producido un «nuevo fenómeno» al calor del asociacionismo castrense que pretende apuntalar la «acción reaccionaria y la incursión ideológica» en el seno de los ejércitos y de la Armada.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue advertida por carta el pasado 13 de octubre de la aparición de asociaciones, clubes o fundaciones que comparten un mismo sesgo ideológico y están impulsadas por fuerzas políticas «de ambos extremos».

La misiva fue remitida por el secretario general de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), José Ignacio Unibaso, y se enmarca en una denuncia general por la degradación progresiva del «espacio de participación y reivindicación» para mejorar los derechos profesionales de los miembros de las Fuerzas Armadas.

Este retroceso en los trabajos del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS), un órgano del que forma parte las asociaciones, ha sido utilizado para reforzar aquellos sectores que ansían fortalecer los valores tradicionales de la institución. Un objetivo -añade la carta a la que ha tenido acceso este periódico- que ya se expuso con el surgimiento de una asociación profesional de oficiales como respuesta a la medida de conciliación impulsada por el Ministerio de Defensa al comienzo del mandato de Margarita Robles.

«Un hecho que describe una situación interna en las Fuerzas Armadas (...) y que no es sino un acto de reacción que muestra el posicionamiento de un sector y un sentir ante la pérdida de prerrogativas y la devaluación del adoctrinamiento moral, al que estamos sometidos los militares, con un marcado carácter ideológico», escribe Unibaso.  

Oposición interna

El secretario general de AUME, colectivo que forma parte de COPERFAS y tiene representación en los ejércitos y la Armada, recuerda a la ministra que antes existían asociaciones que aglutinaban a militares en situación de reserva o en servicio activo, desde donde realizaban distintas actividades sociales y también de opinión y crítica. Pero desde la regulación activa del asociacionismo profesional «se han multiplicado estos grupos que comparten un mismo sesgo ideológico».

Unibaso añade que de un tiempo a esta parte «hemos sido testigos de actos públicos y de determinado partido político mostrando una connivencia con militares y hasta con determinadas unidades» y advierte de que la «mal establecida neutralidad política del militar se rompe desde el extrior», en referencia a las restricciones a la libertad de expresión de los militares en activo contenidas en la Ley de Derechos y Deberes.

Por último, el emisor de la carta a Robles le recuerda que a falta de un sindicalismo en las Fuerzas Armadas -está prohibido-, el asociacionismo bien entendido se constituye en un actor social más en los cuarteles, vertebrador de la democracia, frente a la firme oposición interna que existe en la actualidad para desplegar su actividad, que se considera hasta cierto punto «una amenaza». Por este motivo, entiende, se ha producido esta «acción reaccionaria y la incursión ideológica» en el seno de los militares.