La vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz / EP

El PSOE respira aliviado ante la actitud del 'nuevo' Podemos en la crisis con Marruecos

Los socialistas consideran que lo vivido la última semana ha sido una prueba de fuego que la coalición ha superado con éxito

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

El PSOE se ha quitado un enorme peso de encima. Los socialistas tenían claro que la vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, tenía intención de imprimir otro tono a la actuación de Unidas Podemos en el Gobierno de coalición pero tenían dudas sobre cuál sería la actitud del partido de Pablo Iglesias, en el que no milita la también ministra de Trabajo, después de que este decidiera retirarse definitivamente de la política tras los malos resultados obtenidos en las elecciones de Madrid. Y la grave crisis vivida esta semana con Marruecos ha servido para disiparlas por completo.

En el Ejecutivo se felicitan de que en ningún momento, desde que en la madrugada del pasado lunes empezaron a entrar de forma irregular en Ceuta miles de ciudadanos marroquíes –muchos de ellos menores, instigados por las autoridades de su propio país– ha podido oírse una voz que desentone. Ni cuando Pedro Sánchez decidió enviar al Ejército a la ciudad autónoma ni cuando comenzaron las repatriaciones, a pesar de que, según denunciaron algunas ONG, en muchos casos se hicieron 'en caliente' y sin las debidas garantías jurídicas, ni cuando Rabat dejó claro que consideraba una ofensa la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para ser atendido de coronavirus en una hospital de Logroño.

El asunto se ha vivido, en lo que a la salud de la coalición se refiere, como una auténtica prueba de fuego superada con éxito. En el PSOE recuerdan que no hace mucho, esta unidad de acción, habría sido impensable. La hoy ministra de Derechos Sociales, y más que probable sucesora de Iglesias en la secretaría general de Podemos a partir de la Asamblea ciudadana del 13 de junio, Ione Belarra, jamás se ahorró una crítica en su etapa como secretaria de Estado cuando la consigna de Iglesias era «visibilizar el conflicto» y menos si de por medio estaban el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, o la titular de Defensa, Margarita Robles.

Belarra, que antes de ser diputada, trabajó con asociaciones como SOS Racismo o la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), no dudó en cargar, de hecho, contra las devoluciones en caliente en noviembre de 2020, en vísperas de una reunión de Grande-Marlaska con su homólogo marroquí. En 2018, cuando aún no estaba en el Gobierno, Podemos pidió incluso la comparecencia del ya entonces ministro en el Congreso por esta misma cuestión.

Gestión de los menores

En esta ocasión, el papel de la dirigente podemista no ha sido el de azote interno del Gobierno sino el de la discreta gestión de un plan para la distribución de los menores que no pueden ser devueltos de manera automática y en articular un marco jurídico para devolver a aquellos que querían regresar a casa con sus familias.

Pero al margen de la cuestión de los migrantes, para el PSOE ha sido también un alivio el que no haya habido ninguna declaración que diera pie a Marruecos a incrementar las tensiones. No olvidan que hace unos meses Iglesias encrespó a Rabat con un tuit en el que hacía referencia a la resolución de la ONU a favor del referéndum en el Sáhara Occidental. Aunque el Ejecutivo aseguró entonces que no había recibido queja oficial, días después anunció que el entonces vicepresidente no acudiría a la Reunión de Alto Nivel que tenía que haberse celebrado el 17 de diciembre y que finalmente fue suspendida con la excusa del coronavirus.

En el PSOE aún están expectantes ante lo que decida Podemos en su congreso pero ya no creen que el partido pueda llegar a cuestionar su presencia en el Ejecutivo. Yolanda Díaz, autoridad moral para los morados aunque no milite en la formación, se ha esforzado en lanzar en las dos últimas semanas mensajes de tranquilidad que se ven avaladas por los hechos. Ni siquiera ha trascendido un gran malestar después de que los socialistas ayudaran a tumbar esta semana un intento de activar la 'ley trans' de la ministra Irene Montero que la vicepresidenta, Carmen Calvo, mantiene bloqueada por considerar que no ofrece suficientes garantías jurídicas.