Miquel Iceta abandonará en breve la dirección del PSC. / EP

El nuevo PSC liderado por Illa facilita el acercamiento a los grupos independentistas

El exministro de Salud reemplazará a Iceta al frente de los socialistas catalanes en el próximo congreso del partido, sin resistencias internas

CRISTIAN REINO Barcelona

El exministro de Sanidad, Salvador Illa, se prepara para coger las riendas del PSC en sustitución de Miquel Iceta, actual ministro de Cultura y Deporte, en un momento de cambios en la política catalana, tras años de bloqueo.

Iceta lleva siete años al frente de los socialistas catalanes. El relevo formal como primer secretario de la formación se producirá en un congreso extraordinario, que se celebrará después del congreso del PSOE, previsto para el mes de octubre. La fecha del cónclave de los socialistas catalanes se fijará esta semana, tras la ejecutiva del partido.

Illa ya fue candidato a la presidencia de la Generalitat en las pasadas elecciones catalanas, tras dejar su cargo como ministro, y el PSC se alzó como primera fuerza del Parlament, con los mismos escaños que ERC. El exalcalde de La Roca del Vallès (Barcelona), que tiene a Ernest Lluch como principal referente político, se pone como objetivo al frente del partido que los socialistas vuelvan a ser la formación que gobierne en Cataluña, como entre 2003 y 2010. No se espera resistencia interna en el relevo de la dirección.

Para convertirse en la fuerza de referencia en Cataluña, el PSC debería acometer ajustes estratégicos, como tejer alianzas más allá del bloque constitucionalista, después de que Iceta pilotara la etapa más convulsa en el partido, en que apoyó en un primer momento la celebración de un referéndum (derecho a decidir se decía entonces) y más tarde sufriera una escisión de su ala más soberanista por abjurar de la autodeterminación. Iceta enterró en 2014 el apoyo al referéndum, una decisión que se mantendrá durante años. El PSC, en cualquier caso, trata de romper la política de bloques que ha dominado en Cataluña durante el 'procés'. Illa se aproxima al soberanismo, sin dejar el flanco que ocupaba Ciudadanos, con una política contundente, por ejemplo, contra TV3.

Salvador Illa ofrece a Pere Aragonès el apoyo del PSC a los Presupuestos, un dardo envenenado para el president del Govern

El exministro de Salud niega que su partido se esté acercando a los independentistas bajo su liderazgo. Sin embargo, ha lanzado algún guiño en las últimas semanas. «No tengo inconveniente en que se hable de amnistía y autodeterminación» en la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat, dijo la semana pasada. Además, los socialistas mantienen la oferta a Pere Aragonès de negociar los Presupuestos de la Generalitat.

Se trata de una manzana envenenada para el presidente de la Generalitat. ERC y Junts sitúan a la CUP como socio preferente, pero chocan en lo social y con los proyectos de ampliación del aeropuerto del Prat y los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030. Ambos proyectos los avala el PSC, que puede tener la llave de la gobernabilidad en Cataluña, si la CUP y los comunes mantienen su posición de rechazo a las cuentas del Govern.

Mesa de diálogo

Cualquier operación en Cataluña en la que entre el PSC provocará división en el independentismo y un retroceso en sus posiciones maximalistas. Campo propicio para los socialistas en un mandato marcado por la mesa de diálogo, la pandemia y las urgencias sociales y económicas.

Ahí quiere jugar la partida Salvador Illa, que durante la campaña negó el apoyo a la investidura de Aragonès, como así ocurrió posteriormente, pero que ahora acude en su ayuda. El presidente de la Generalitat ya ha rechazado el apoyo de los socialistas, lo que facilitaría a Pedro Sánchez un final de legislatura sin sobresaltos. Aunque Aragonès es consciente de que algunos de los grandes proyectos de su mandato, como la ampliación del Prat o la candidatura olímpica, si se acaban aprobando, necesitarán el apoyo de los socialistas. Entre el PSC, ERC y Junts suman más de dos tercios de los escaños del Parlament, una mayoría cualificada, que les permitiría aprobar cuestiones estratégicas.

«No creo que me haya aproximado a los independentistas, pero sí creo que hay que favorecer las condiciones de vida del país», afirmó Illa en Catalunya Ràdio. El exministro intenta romper el cordón sanitario de los partidos secesionistas al PSC. Un veto que solo existe en clave de política catalana, porque ERC se mantiene como socio de preferencia del Gobierno.