Reunión de la Junta de Portavoces de el Congreso. / Efe

Sánchez comparecerá por Pegasus pero no habrá investigación en el Congreso

El Gobierno desoye la presión de sus socios en el Congreso aunque deja en el aire la continuidad de la directora del CNI

Lejos de lograr su objetivo, el golpe de efecto que imprimió el Gobierno al presentarse como víctima del espionaje no ha hecho más que llevar a ebullición una crisis que amenaza el futuro de la legislatura. En un escenario de presión incesante por parte de los componentes de su precaria mayoría parlamentaria, Pedro Sánchez deberá comparecer ante el Congreso para dar explicaciones sobre el 'caso Pegasus'. Por contra, el Ejecutivo se ahorrará el mal trago de una comisión de investigación, reclamada incluso por su socio, Unidas Podemos, gracias a la ayuda de un PP que no quiere un campo de batalla en un asunto de seguridad nacional.

La revelación de que los teléfonos móviles de Sánchez y Margarita Robles también fueron intervenidos, en su caso por un atacante «externo» al que se resisten a identificar en público, no ha servido para aplacar las tensiones. Es más, ha contribuido a añadir interrogantes sobre una falla que se produjo hace casi un año pero que no ha trascendido hasta ahora, justo después de que se destapara el espionaje a dirigentes independentistas. Dudas que finalmente no se esclarecerán en una comisión de investigación, tal y como se acordó este martes en Junta de Portavoces, pero que sobrevolará la intervención de Sánchez, forzada por la oposición y sus socios, y aún sin fecha cerrada.

El veto a la investigación parlamentaria indignó este martes a las formaciones secesionistas, que siguen exigiendo «cabezas» y situando la legislatura al borde del abismo. En la Moncloa desoyen los avisos y fían una mejora de la situación a la comparecencia de la directora del CNI, Paz Esteban, ante la comisión de secretos oficiales, constituida tras una reforma exprés para dar entrada a ERC y Bildu. Pero el Gobierno también va dando pistas de que no descarta ceses. La propia responsable de la inteligencia apunta ya como principal chivo expiatorio de esta crisis. Los ministros Félix Bolaños e Isabel Rodríguez evitaron este martes dar por segura la continuidad de una mujer vinculada a los servicios de espionaje desde hace 40 años y de perfil técnico.

Bolaños dejó claro en la cadena Ser que Esteban seguirá en el cargo al menos hasta exponer ante los miembros de la comisión de secretos el resultado de la investigación interna que el Ejecutivo se comprometió a abrir tras las denuncias de los independentistas. Sobre lo que pueda ocurrir después, no garantizó nada. Y lo mismo hizo la portavoz horas más tarde en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: «No podemos hablar de futuribles. Cada momento tiene su afán. Estamos en la fase de aclarar qué ha sucedido y a quién. No podemos pasar al siguiente momento sin saber qué ha pasado hasta ahora».

«Sentido de Estado» del PP

El Ejecutivo al menos ha recibido cierto balón de oxígeno por la negativa del PP -también de Vox y Ciudadanos- a aliarse con Podemos e independentistas para constituir una comisión de investigación. La formación conservadora alegó «responsabilidad y sentido de Estado», la misma argumentación que empleará este miércoles para no preguntar a Margarita Robles en la comisión de Defensa por nada que no pueda aclarar en ese foro. Eso sí, en la otra votación en la Junta de Portavoces, los de Alberto Núñez Feijóo inclinaron la balanza hacia la comparecencia de Sánchez ante el pleno del Congreso porque «ante una situación de máxima gravedad, corresponde dar las máximas explicaciones», explicó Cuca Gamarra.

El veto a la comisión irrita al independentismo, que sigue exigiendo «cabezas» y situando la legislatura al borde del abismo

No se descartan ceses y la máxima responsable de la inteligencia apunta ya como principal chivo expiatorio de esta crisis

En todo caso, de poco pareció servir el socorro del PP al Gobierno a tenor de la estrategia comunicativa que empleó después la portavoz en una tensa rueda de prensa tras la reunión semanal. En un intento por defender la «transparencia» del Gabinete en el esclarecimiento de los hechos, Rodríguez aseguró que mientras ellos ponen toda la información a disposición de la Justicia, «otros -en referencia al caso de la destrucción de discos duros del extesorero Luis Bárcenas que impidieron acusar al PP- martilleaban y rompían ordenadores».