La diputada de ERC, Montserrat Bassa, preside la rueda de prensa acompañada de miembros de Junts, la CUP y el PDeCat en el Congreso de los Diputados / EP

El secesionismo pide responsabilidad a Sánchez para sentarse a negociar

Las fuerzas secesionistas registran en el Congreso una propuesta de ley de amnistía como borrón y cuenta nueva al 'procés'

CRISTIAN REINO Barcelona

El secesionismo expresó este martes su preocupación al comprobar que la carpeta catalana, en el contexto de una situación muy convulsa en la política española, corre el riesgo de quedarse en un segundo plano, aparcada a la espera de que se celebren próximas elecciones.

Días atrás, fue el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, quien verbalizó su hartazgo porque el Gobierno siga sin mover ficha en la cuestión de los indultos o en la reforma del delito de sedición, que también podría servir a los presos del 'procés' para salir antes de la cárcel. Esta desazón de Rufián la hicieron este martes suya todas las fuerzas secesionistas catalanas con representación en el Parlamento español (ERC, Junts, PDecAT y CUP), que registraron en el Congreso una propuesta de ley de amnistía, con la que exigen hacer «borrón y cuenta nueva» a todos los procesados o condenados por delitos relacionados con el desafío secesionista desde 2013. Una ley que beneficiaría a 3.000 personas, según los secesionistas, pero que sobre todo serviría para excarcelar a los nueve presos del 'procés' y facilitaría el regreso de los dirigentes huidos en Waterloo, entre ellos Carles Puigdemont.

Proponer en estos momentos esta ley no es más que un mero brindis al sol, ya que el PSOE está en contra al considerarla inconstitucional. Y aunque responde a un compromiso adquirido por las fuerzas secesionistas en el último pleno de la legislatura pasada en el Parlament, es un aviso del independentismo a Pedro Sánchez para que no aproveche el terremoto político de Murcia y Madrid para dejar la carpeta catalana en el aire sine die. El Govern unió este martes sus fuerzas con los grupos soberanistas del Congreso y apeló a la «responsabilidad» del presidente del Gobierno para que reanude cuanto antes la negociación para abordar una solución a la cuestión catalana. En vísperas de que pueda formarse un nuevo gobierno en Cataluña, aunque Junts y ERC están a la greña y hay sectores de JxCat que no están facilitando las negociaciones, más bien lo contrario, la Generalitat saliente avisó a Pedro Sánchez de que se le abre una «oportunidad» de afrontar el conflicto desde el diálogo y la negociación. La propuesta soberanista pasa por la amnistía y la autodeterminación, eso sí, sin rechazar los indultos. El independentismo, de hecho, teme que la decisión del Consejo de Ministros se retrase por culpa de los intereses electorales del PSOE, si finalmente hay elecciones en la Comunidad de Madrid.

La consejera de Presidencia, Meritxell Budó, instó a Sánchez a convocar la mesa de diálogo en cuanto haya nuevo gobierno en Cataluña -si no hay problemas, entre el 26 y el 28 de marzo-. Una de las cuestiones que enturbian las negociaciones entre ERC y Junts es cuánto margen tienen que dar al Gobierno con la mesa de diálogo. El malestar de Rufián, amenazando con retirar el apoyo a la Moncloa, fue un aviso. «No pondré término, pero hay que empezar a negociar ya», reclamó Budó. «La paciencia no es infinita», suele decir Pere Aragonès. 2023 es la fecha que barajan los negociadores de Junts y ERC. Si el diálogo no da resultados, cambiarían de estrategia. Y ahí Junts apuesta por reactivar la vía unilateral.