Iglesias recibió en su despacho al portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián / Efe

Iglesias avanza con ERC y Bildu para excluir a Ciudadanos del pacto presupuestario

Calvo también se reúne por su lado con Rufián y con los portavoces de JxCat, Más País y Compromís

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁN Madrid

Pablo Iglesias se reunió hoy con los portavoces en el Congreso de Esquerra Republicana y EH Bildu y reforzaron su alianza para evitar que Pedro Sánchez convierta a Ciudadanos en socio para aprobar los Presupuestos. Pero no es solo la presencia delos liberales en el acuerdo de las cuentas públicas, lo que inquieta sobre todo a Unidas Podemos, y también a los republicanos y la izquierda abertzale, es que el presidente del Gobierno consolide su entente con Inés Arrimadas para lo que resta de legislatura y pueda alternar acuerdos a izquierda y derecha en detrimento del bloque de la investidura.

El también líder de Unidas Podemos no esconde que sus planes no se limitan a pactar los Presupuestos sino a acotar el terreno de juego político. Tras el encuentro con Esquerra y EH Bildu, desde la Vicepresidencia Segunda se informó que en las conversaciones constataron «la buena sintonía» para «mantener la estabilidad de la legislatura y el actual rumbo del Gobierno de coalición en los próximos años» frente a quienes «forman un bloque de gobernabilidad con la extrema derecha». Léase, Ciudadanos.

Aunque no figuraba en la agenda oficial del Gobierno, Iglesias se reunió en su despacho de vicepresidente, no en la sede de su partido, con el republicano Gabriel Rufián, y a continuación con Mertxe Aizpurua y Oskar Matute. Era la primera vez que dos representantes de la izquierda abertzale eran recibidos por un vicepresidente del Gobierno.

Pero para trenzar una alianza estratégica, y no limitada a los Presupuestos, Iglesias necesita obtener el compromiso, y de momento ni Esquerra ni EH Bildu han garantizado ese paso. El líder de Unidas Podemos encontró predisposición en sus interlocutores para secundar el proyecto de cuentas públicas. Tampoco podían ir más allá, por otra parte, porque Hacienda todavía no tiene ni un anteproyecto presupuestario. La ministra María Jesús Montero continúa con sus reuniones con el secretario de Estado de Asuntos Sociales, Nacho Álvarez, para perfilar las cuentas.

En el Gobierno reconocen que es posible que se retrase más allá del 30 de septiembre la aprobación del proyecto en el Consejo de Ministros. Todavía no se ha fijado el techo de gasto y la senda de endeudamiento que es el paso previo e imprescindible para elaborar los Presupuestos, y los cálculos en Hacienda es que hasta la última semana de este mes no se abordará el tema en la reunión del gabinete. Una dilación que impedirá la entrada en vigor de la ley presupuestaria el 1 de enero de 2021 y haya que comenzar el año con una nueva prórroga de las cuentas elaboradas por Cristóbal Montoro en 2018, que fueron aprobadas tres días antes de la moción de censura que se llevó por delante al Gobierno de Marino Rajoy y abrió a Sánchez la puerta de la Moncloa. «Vamos muy ajustados, pero no dramaticemos. Se pueden prorrogar los Presupuestos por un estrecho margen de tiempo para poder tener los nuevos», reconoció ayer la vicepresidenta Carmen Calvo.

Cortocircuito en la Moncloa

Pero los Presupuestos, con ser un asunto de capital importancia para el futuro de la legislatura, no fue el único asunto que trataron ayer Iglesias y sus interlocutores de Esquerra y EH Bildu. Al vicepresidente segundo le preocupa la reactivación de la mayoría de la investidura para evitar que Sánchez se eche en brazos de Ciudadanos, como propugna un amplio sector del Gobierno que capitanea la vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño. Rufián también ha exteriorizado esa inquietud y advirtió el martes que si los liberales son los socios presupuestarios y se recuperan en las urnas, serán los aliados de los socialistas «durante 10 o 15 años». Se trata, por tanto, de cortocircuitar ese acercamiento, según el análisis compartido de Unidas Podemos, Esquerra y EH Bildu.

Los republicanos y la izquierda abertzale también trasladaron a Iglesias sus cuitas para entrar en el acuerdo de las cuentas. Rufián puso sobre la mesa la reactivación del diálogo con la Generalitat. Aizpurua y Matute recordaron el acuerdo para derogar la reforma laboral. Iglesias, dijeron unos y otros, mostró «receptividad». El problema es que el vicepresidente segundo tiene un margen de influencia reducido en ambos asuntos.

La vicepresidenta primera, entretanto, también se reunió ayer con Rufián y los portavoces de JxCat, Más País y Compromís. Unos encuentros que, a diferencia de los de Iglesias, figuraban en la agenda oficial. Calvo se reunirá la próxima semana con EH Bildu y será la primera vez que un Gobierno de España negocie los Presupuestos con la izquierda abertzale.