La exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena / R.C

Entrevista a Manuela Carmena

«Me gusta el discurso de Yolanda Díaz»

La jueza emérita critica en su nuevo libro la confrontación, la agresividad y el uso de la mentira por parte de la clase política

Javier Arias Lomo
JAVIER ARIAS LOMO

Manuela Carmena (Madrid, 77 años) acaba de publicar un libro, 'La Joven Política', en el que expone su visión de la política a través de su experiencia como jurista, política y alcaldesa.

-Imagino que no echa de menos el clima de agresividad vivido durante su etapa como alcaldesa.

-Es estupendo no vivir eso, pero me duele que la misma agresividad y expresiones que yo oí cuando era alcaldesa las oigo ahora referidas al presidente del Gobierno o al propio Gobierno. Me parece dramático que el diálogo político en nuestro país sea grosero, infantil, lleno de descalificaciones...

-Dice en su libro que da igual lo que hagan los políticos porque lo que cuenta es lo que dicen que hacen los medios. ¿La política la hacen los medios y los líderes son comparsas?

-Desde la política no se puede proyectar la gestión hacia los medios porque los medios deciden dar una u otra información de la gestión política. ¿Por qué? Por sus vinculaciones a las alternativas políticas de partido o a las empresas en las que están encuadrados. Por lo que sea, los medios son los que establecen lo que ha hecho o no ha hecho el político, aunque no coincida con la realidad.

-¿Por qué dice que el debate político no existe, y mucho menos en televisión?

-La esencia de la función política es administrar lo público. En general, todos los debates, y desde luego los debates electorales, no se basan en algo que explico en el libro y que me parece imprescindible, la rendición de cuentas. Es sorprendente que ni en el Congreso, ni en las asambleas de las comunidades y, por supuesto, en los ayuntamientos, esté prevista la rendición de cuentas en el momento en el que se acabe el mandato. Sería razonable que en los debates se hablara de cuestiones concretas. Debatir sin empezar a calificar si una actitud es de derechas o de izquierdas, ver los resultados que da y analizar.

-¿Qué le parece la plataforma que quiere impulsar Yolanda Díaz?

Me gusta su discurso como me gustan también el de otras personas. A algunas personas que están en esa plataforma como Mónica García o Ada Colau las conozco, me gusta lo que dicen y me gusta como son. A Yolanda no la conozco pero también me gusta su discurso, cuando habla de cómo podría ser otra manera de hacer política. Me parece interesante y agradable, aunque no sé qué plasmación práctica va a tener.

-¿Más País debería sumarse?

Yo nunca vi a Más Madrid como un partido. Lo vi como una plataforma electoral relacionada con los problemas de Madrid y de la Comunidad de Madrid. Nunca participé como partido, no puedo decir nada porque no estoy en ese mundo, no estoy en ese ni en ninguno. Nunca me he sentido satisfecha creando uno nuevo. Se trató de hacer una plataforma, lo que pasa es que luego por las circunstancias ha devenido en un partido más tradicional.

-¿Ya no cree en el activismo como forma de hacer política?

Pensé que el activismo podía ser la cantera de los líderes políticos porque pensaba que los partidos deformaban la espontaneidad y la idea de servicio, la adecuación. Mi experiencia ahora es que también el activismo se contagia mucho de estructuras cerradas en las que tampoco existe una garantía de asegurar un liderazgo político diferente.

-¿Queda algo del 15M? ¿Sirvió para algo?

Por supuesto que sí. Puso muchas cosas encima de la mesa desde los escenarios de los debates en las plazas públicas. Y aunque muchos de esos surcos que se abrieron se han rellenado de tierra, creo que las transformaciones sociales son lentas. El diagnóstico del 15-M fue muy interesante, y a partir de entonces generaron nuevos modelos de organizaciones políticas.

«No acabé mal con Iglesias»

-¿Por qué acabó mal con Pablo Iglesias y Podemos?

Nunca hubo ningún final en ese sentido. Para mí era importante crear una plataforma en el ayuntamiento que permitiera al alcalde elegir su equipo. Creo que eso, desde el partido, se entendió mal porque ellos querían nombrar a los candidatos que iban a formar parte de mi lista. Ahí hubo un desencuentro, importante en ese momento, pero nada más.

-Asegura haber tenido más poder como jueza que como alcaldesa. ¿Está la política demasiado judicializada?

Está muy basada en la confrontación. Para llegar al poder uno tiene que aniquilar todo lo que hace el Ejecutivo, y desde el Ejecutivo se rechaza todo lo que viene de la oposición. Con este nivel de crispación se ha llegado al absurdo de estar constantemente judicializando la acción política a través de querellas. Algo que es absurdo y debe acabar. Otra cosa es que los jueces deben tener control de la actividad administrativa que surge como consecuencia de la actividad política.