El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa tras la reunión extraordinaria del Consejo Europeo en Bruselas / Efe

Sánchez avanza que el Gobierno apostará por la «concordia» en los indultos del 'procés'

El presidente del Gobierno apela a su posición en la crisis de 2017 y el apoyo a Rajoy en la aplicación del artículo 155 de la Constitución para desdeñar los ataques del PP

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

A buen entendedor pocas palabras bastan. Pedro Sánchez evitó decir hoy de manera abierta que indultará a los doce líderes del 'procés' condenados hace cerca de año y medio por el Tribunal Supremo, pero dejó claro que en principio es favorable a concederles la medida de gracia. El presidente del Gobierno ha argumentado en una rueda de prensa en Bruselas, donde ha participado en la última reunión del Consejo Europeo, que cuando llegue el momento de tomar la decisión tendrá «muy presentes» valores constitucionales como «la concordia, el diálogo, el entendimiento y la superación de una crisis que desgarró no solo a la sociedad catalana como al conjunto de la sociedad española».

El jefe del Ejecutivo ha recordado su papel como jefe de la oposición en 2017 y, en una clara apelación al PP, ha remarcado que siempre estuvo al lado del Ejecutivo de Mariano Rajoy y que apoyó la suspensión de la autonomía catalana a través de la aplicación, por primera vez en democracia, del artículo 155 de la Constitución para defender la integridad territorial del país. Por eso ha argumentado, frente a las advertencias de Pablo Casado -que ayer amenazó con recurrir al Supremo si el Gobierno concede los indultos con los informes en contra del tribunal sentenciador y la Fiscalía-, que nadie puede acusarle de falta de lealtad. «Lo que para mi no son principios constitucionales son la venganza o la revancha», ha insistido.

Las palabras de Sánchez llegaron después de que la ministra portavoz, María Jesús Montero , recordara que conceder o no el perdón forma parte de las «prerrogativas» gubernamentles y de que, en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros, cargara contra el Partido Popular por insinuar que no se sentará a pactar la renovación del Consejo General del Poder Judicial, pendiente desde hace más de dos años, si el Ejecutivo opta finalmente por indultar a los dirigentes condenados, en los casos más graves, por sedición y malversación y, en los más leves, por desobediencia . «No se puede chantajear con el cumplimiento de las normas», censuró.

Montero insistió en que la decisión se tomará una vez el Consejo de Ministros tenga toda la documentación e informes necesarios. La Fiscalía ya dejó claro su rechazo férreo a la concesión de la gracia pero falta por conocer la opinión del alto tribunal, que se espera para esta misma semana y también se prevé negativa. Sus informes son preceptivos pero no vinculantes y aunque son mínimos los casos en los que el Gobierno suele optar por indultar cuando los fiscales y el tribunal sentenciador se oponen -según el informe de 2018-19 sobre la materia presentado el pasado diciembre en el Congreso, apenas el 2% de los casos- es ya evidente que esta vez no se descarta. «Siempre vamos a hacer lo que consideremos mejor para el interés de España», argumentó la ministra.

«Estrechar lazos»

A pesar de que siempre han evitado las afirmaciones tajantes que puedan comprometerles, las manifestaciones públicas de distintos miembros del Ejecutivo a lo largo de los últimos meses ya apuntaban a una predisposición favorable a tomar una medida que permitiría a Oriol Junqueras, Raül Romeva, Joaquim Forn, Josep Rull, Jordi Turull, Carme Forcadell, Dolors Bassa, Jordi Sànchez, Jordi Cuixart abandonar la cárcel. La también titular de Hacienda argumentó que la cuestión de los indultos tiene su propio cauce, pero, sin embargo, dejó claro que el Gobierno considera «prioritario» dar pasos que permitan «posibilitar el reencuentro» y «estrechar lazos afectivos» con Cataluña.

En ese sentido, aseguró que Sánchez retomará la mesa de diálogo con el Gobierno de la Generalitat tan pronto como el ejecutivo de Pere Aragonès lo desee, aunque advirtió de que todo el mundo ha de ser consciente de cuáles son los «límites» en lo que respecta a las aspiraciones del nuevo 'Govenr': ni habrá amnistía (el PSOE ya frenó su debate en el Congreso de los Diputados) ni habrá un referéndum de autodeterminación.

Montero se mostró, en todo caso, confiada en que la reactivación de las conversaciones interrumplidas por la pandemia traiga frutos, a pesar de la apuesta de coalición de ERC con Junts per Catalunya y la CUP. «Ya dije que asistiríamos a una simbología que no podía despistarnos; yo me quedo con el llamamiento al reencuentro que se ha hecho desde la Generalitat«.