El presidente del Gobierno se reúne, tras el turbulento Consejo de Ministros, con el Comité Judío Americano. / R. C.

El Gobierno agrava su división por el gasto militar en un tenso Consejo de Ministros

Yolanda Díaz urge una reunión de la comisión del pacto de coalición, pero los morados confían en otra cita directa con Sánchez

PAULA DE LAS HERAS | MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

Nunca, desde que sustituyó a Pablo Iglesias como vicepresidenta de Unidas Podemos en el Gobierno de coalición, había puesto Yolanda Díaz tanto empeño en evidenciar su irritación con el PSOE salvo el pasado octubre, cuando sintió que la vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño, trataba de minar su autoridad como titular de Trabajo en plena negociación final de la reforma laboral. Ayer, Díaz llevó hasta el Consejo de Ministros que aprobó un crédito de 1.000 millones para Defensa, y que no tendrá que pasar por el Congreso, su malestar con Pedro Sánchez a cuenta de los compromisos que la semana pasada asumió con la OTAN. Y, al salir, se preocupó de que se supiera.

Los socialistas vinculan el pataleo de la vicepresidenta segunda con un intento de congraciarse con Podemos tras varios meses de roces internos ahora que está a punto de lanzar, este viernes, Sumar, el tantas veces postergado «proceso de escucha» sobre el que pretende construir un proyecto de izquierdas para las próximas generales; y minimizan las consecuencias que pueda tener para la coalición. Pero lo cierto es que es la primera vez que la política gallega, generalmente partidaria de templar gaitas, planta cara no ya a una política de los socialistas sino a una decisión personalísima del presidente del Gobierno, al que acusó de haber ocultado a sus aliados una cuestión muy delicada.

Díaz ya había sorprendido la víspera entrando al trapo a la ministra de Defensa, Margarita Robles, después de que esta le conminara a decir en Ferrol que no quiere que en sus astilleros se construyan las fragatas F-110 para la Armada. Todo, después de una semana en la que desde Podemos se afeara al jefe del Ejecutivo tanto el acuerdo con Estados Unidos para ampliar su presencia en la base de Rota como el adquirido con la Alianza Atlántica para elevar hasta un 2%del PIB, el doble que en la actualidad, el gasto militar de aquí a 2029.

La vicepresidenta no fue precisamente suave e incluso acusó a Robles de mentir por vincular el nuevo crédito con el empleo en su comarca. Pero ayer fue más allá y finalizada una, según distintas fuentes, tensa reunión semanal del Ejecutivo, aprovechó su intervención en un acto del colectivo LGTBI organizado por UGT para pedir un encuentro urgente de la comisión de seguimiento del pacto de coalición, el órgano para dirimir discrepancias o incumplimientos del acuerdo de Gobierno que solo se ha convocado en cinco ocasiones.

La propia vicepresidenta se encargó de matizar que su intención sigue siendo «cuidar la coalición» y no preparar el camino de la ruptura. Pero la imagen de seria división interna a apenas una semana del debate sobre el estado de la nación, en el que Sánchez quería sacar pecho de los logros del Gobierno no ayuda a transmitir estabilidad. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ya se lanzó ayer a sacar tajada.

En el ala socialista del Ejecutivo tratan de restar dramatismo a la petición de Díaz. «Cada vez que se ha reunido esa mesa hemos salido reforzados», argumentó la ministra Portavoz, Isabel Rodríguez. Sin embargo, no ocultan cierta frustración.

Problemas de ruido

En Moncloa se lamentan de lo mucho que cuesta hacer llegar a la ciudadanía el mensaje de que, pese a las crisis, el Gobierno ha desplegado una intensa agenda social con el Ingreso Mínimo Vital, el aumento del salario mínimo, la reforma laboral, los ERTE... A eso, a problemas de comunicación por un exceso de ruido, achacan los malos resultados de las elecciones andaluzas del 19-J. «Interesa dejar de hablar de nosotros y hablar más de las necesidades de los españoles», reclamó Rodríguez, tras el Consejo de Ministros.

Aún no hay fecha para la comisión entre PSOEy Unidas Podemos, pero fuentes del partido minoritario del Ejecutivo reconocen que, en realidad, otorgan más importancia a un encuentro que antes del pleno de la semana próxima mantendrán Sánchez y Díaz con la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, y el de Presidencia, Félix Bolaños. Una reunión que ya estaba programada y tuvo que posponerse la semana pasada.

Podemos insiste en que, a las puertas de un año electoral, Sánchez debe acentuar el giro a la izquierda. El PSOEse niega a hacerlo a costa de incumplir compromisos internacionales en el marco de la guerra en Ucrania; entre otras cosas, porque cree que su posición en este ámbito suscita un amplio consenso social. «Estamos ante una guerra a las puertas de Europa y estamos defendiéndonos de esa guerra», advirtió ayer la ministra portavoz. Encarrilar este desencuentro será vital para lograr sacar adelante los próximos Presupuestos.