La diputada de Vox y candidata a la Junta de Andalucía, Macarena Olona. / EFE

Bronca entre «Macarena de Salobreña» y el «ministro perejil»

La candidata de Vox a la Junta de Andalucía acusa al Gobierno de urdir un montaje sobre su empadronamiento en el municipio granadino y Bolaños le acusa de «hacer trampas»

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

El empadronamiento de la candidata de Vox a las elecciones andaluzas, Macarena Olona, en el municipio granadino de Salobreña se ha convertido en un arma de la formación de Santiago Abascal para tratar de hacer visible su candidatura a los comicios autonómicos, todo pese a las dudas sobre si ha residido allí. La propia Olona ha acusado este miércoles al Gobierno, durante la sesión de control en el Congreso, de urdir un montaje para sacarla de la carrera para el Palacio de San Telmo. «25 días para las elecciones en Andalucía y aquí me tiene, en pie, candidata a las elecciones de Andalucía y vecina de Salobreña», ha afirmado antes de proclamarse como «Macarena de Salobreña» y descalificar al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, como «el ministro perejil, que está en todas las salsas».

Olona ha calificado de «montaje chusquero» el expediente iniciado contra su empadronamiento y lo ha comparado con los 30.000 inmigrantes ilegales que ha asegurado que están empadronados en Andalucía y cuentan con tarjetas sanitarias «que pagan todos los andaluces». «Cómo tuvo que dolerle la guantada sin manos de la semana pasada», le ha espetado Bolaños sobre la decisión de la Junta Electoral andaluza y los tribunales de dar el visto bueno a su candidatura.

Bolaños, por su parte, le ha acusado de hacer «trampa» al no haber residido «jamás» en Salobreña. «Si el primer trámite para presentarse a las elecciones es una trampa, qué pueden esperarse los andaluces y los españoles de Vox y de la ultraderecha», le ha lanzado a Olona en la última sesión de control antes de que este deje su acta de diputada para centrarse en la campaña electoral que tendrá su culmen cuando se abran las urnas el 19 de junio.

El ministro ha rechazado lo que considera una «sobreactuación, teatro, mentiras, sonrisa forzada e insulto», con unas intervenciones que ve «cada día más grotescas». Sin embargo, ha lamentado que Olona vaya a dejar el Congreso porque ha asegurado que él está en política precisamente para combatir todo lo que ella representa: «odio, crispación, matonismo e insultos».