La presienta del Parlament catalán Laura Borràs / EP

Borràs se atrinchera en el Parlament y desafía a ERC a cesarla

Salvo Junts, todos los grupos piden su dimisión si el TSJCla envía a juicio por prevaricación y malversación

CRISTIAN REINO Barcelona

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, no piensa dimitir como le exigen todos los grupos de la Cámara catalana, salvo Junts. Una semana después de que el TSJC la dejara a un paso de sentarse en el banquillo, Borràs compareció ayer desde el Parlament para proclamar su «inocencia» y para advertir al resto de formaciones, en especial a Esquerra, de que no piensa «rendirse». «No he cometido ningún delito, me siento especialmente orgullosa de la tarea que hice en la Institució de les Lletres Catalanes (ILC)», afirmó.

ERC lleva días presionando a la presidenta del Parlament y de Junts para que renuncie al cargo, ante la más que previsible e inmediata apertura de juicio oral por parte del TSJC por los delitos de prevaricación, malversación, falsedad documental y fraude durante su etapa en el ILC. Está acusada de fraccionar 18 contratos por valor de más de 300.000 euros para favorecer a un amigo. La Fiscalía comunicará en los próximos días al juez su escrito de acusación, con una petición de penas que podría rondar los 15 años de cárcel.

Según la mayoría de los grupos, incluidos los republicanos, si Borràs es procesada, el Parlament deberá activar la aplicación del artículo 25.4 del reglamento del hemiciclo. Esta es la razón por la que le reclaman que lo deje antes. El reglamento señala que la Mesa del Parlamento, una vez sea firme el procesamiento (si es por delitos de corrupción), «debe acordar la suspensión de los derechos y deberes parlamentarios de forma inmediata». Pero Borràs mantiene que no ha cometido ningún delito, que en todo caso su causa penal es «persecución» política, que no hay corrupción por ningún lado y que no debe dimitir porque es víctima de la «represión» del Estado.

De tal manera que avisa a ERC de que se aferrará al cargo hasta las últimas consecuencias, de que defenderá el puesto con uñas y dientes y con todas las herramientas a su alcance y de que para apartarla del cargo tendrá que ser a través de una votación (ya sea del pleno o en la Mesa) en la que todos quedarán retratados y en la que ERC y Junts pueden salir muy dañados.

La posición de Borràs anticipa un choque entre los dos socios del Govern, que está por ver si llega a afectar a la coalición. Todo dependerá de hasta dónde quieran llegar a tensar la cuerda las direcciones de Junts y Esquerra. La presidenta del Parlament hace tiempo que aboga por romper con ERC, si bien el sector más pragmático de su partido no está por la labor. La legislatura catalana no ha llegado a su ecuador y ya está ante una crisis muy profunda entre los dos socios, que no están de acuerdo ni en quién debería acudir a la mesa de diálogo.

Querella de Aragonès

Mientras, el Govern anunció que el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, se querellará como muy tarde hoy contra la exdirectora del CNI, Paz Esteban, y contra la empresa israelí Pegasus, fabricante del software de espionaje. La querella está publicitada desde hace dos meses, cuando estalló el 'caso Pegasus', que afectó a una sesentena de personas del ámbito nacionalista, entre ellas Pere Aragonès. Esteban fue cesada por el Gobierno en plena crisis por el caso de espionaje y tras conocerse que el móvil de Pedro Sánchez también había sido espiado.

La intervención del teléfono del presidente de la Generalitat por parte del CNI fue admitido por la propia Esteban en su comparecencia en la comisión de secretos oficiales celebrada el pasado 5 de mayo.