El ministro de Asuntos exteriores, Unión Europea y Cooperación José Manuel Albares. / Efe

Argelia llama a consultas a su embajador en España

El país africano, aliado del Frente Polisario y principal proveedor de gas a la Península, critica la «segunda traición histórica» de España al pueblo saharaui

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

Argelia eleva el tono por la decisión del Gobierno español de respaldar el proyecto de autonomía para el Sáhara Occidental diseñado por Marruecos y amaga con una crisis diplomática de consecuencias imprevisibles en el momento más delicado de los últimos años en el plano energético internacional. El país magrebí -principal suministrador de gas a la península y pieza clave durante años para contener la inmigración irregular en el Mediterráneo- anunció este sábado su decisión de llamar a su embajador en Madrid, Saïd Moussi, para consultas con efecto «inmediato» tras las declaraciones de las máximas autoridades españolas y la «sorpresa» que ha causado este «cambio repentino» de posición sobre el Sáhara.

La llamada a consultas es, dentro del argot diplomático, el mayor nivel de queja frente a otro Estado, a excepción de la retirada permanente del embajador y la ruptura de relaciones diplomáticas. El enfado del Gobierno de Argel, según fuentes diplomáticas, no es solo por el espaldarazo de España a Marruecos (enemigo acérrimo de Argelia, con quien se disputa históricamente la supremacía en el Magreb) sino también por las «formas» del Ejecutivo de Sánchez.

Según la versión del Gobierno de Argel, no habrían sido avisados con anterioridad de que el Ejecutivo de Madrid iba a dar un giro radical en su política exterior respecto a las últimas décadas, dando además la espalda al 'Frente Polisario', aliado histórico de Argelia. Sin ermbargo, fuentes gubernamentales españolas consultadas por Europa Press señalan que sí se informó «previamente» sobre la nueva posición en relación al Sáhara Occidental«. Dichas fuentes añadieron que Argelia es un socio estratégico, prioritario y fiable» con el que se pretende «mantener una relación privilegiada».

Este enfrentamiento diplomático desatado con Argelia por la decisión del Ejecutivo de Sánchez de admitir de 'facto' la soberanía de Rabat sobre la excolonia española es el más grave de los últimos años . Además, se produce no solo en plena crisis internacional por el alza del precio de los combustibles y el temor al desabastecimiento de gas desde Rusia, sino también después de que Argel rompiera relaciones diplomáticas con Rabat el pasado agosto y en noviembre procediera al cierre del Gasoducto Magreb-Europa (GME) que bombeaba gas hasta la península Ibérica a través de Marruecos.

«Funesto acuerdo» de 1975

Solo unas horas antes de la llamada a consultas del embajador, altos responsables de Exteriores argelinos ya habían criticado duramente la decisión del Gobierno español de apoyar el plan de autonomía marroquí como solución para el conflicto del Sáhara Occidental. Una «segunda traición histórica» del país al pueblo saharaui «después del funesto acuerdo de 1975», apuntaron responsables de la cancillería al portal de noticias argelino TSA. «Finalmente Marruecos ha obtenido lo que quería de España», añadieron.

Argelia habló de «segunda traición» en referencia al acuerdo firmado el 14 de noviembre de 1975, pocos días antes de la muerte de Francisco Franco, por el que España cedía la antigua colonia a Marruecos y Mauritania, sin tener en cuenta la voluntad de la población saharaui. Este Acuerdo de Madrid fue inmediatamente denunciado por el Frente Polisario, erigido en representación del pueblo saharaui y que de inmediato proclamó la independencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Las milicias del Frente Polisario derrotaron a las fuerzas mauritanas y Nuakchot renunció a la parte del Sáhara Occidental que se le asignó en el Acuerdo de Madrid, pero Marruecos, con la Marcha Verde, logró imponer su control sobre la parte costera del territorio. En 1991 Marruecos y el Frente Polisario firmaron un alto el fuego con vistas a la celebración de un referéndum de autodeterminación, pero las diferencias sobre la elaboración del censo y la inclusión o no de los colonos marroquíes ha impedido hasta el momento su convocatoria, respaldada por la ONU en la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO).

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habló el pasado 6 de marzo con el presidente argelino, Abdelmayid Tebune, quien reiteró no solo el compromiso de su país con garantizar el suministro a España sino también la voluntad de Argelia de ayudar en lo posible, como socio fiable en materia energética que quiere ser, a los europeos, según indicaron fuentes gubernamentales.

«Discreción» diplomática

Aunque el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares no quiso detallar el viernes en público si Argelia fue informada de antemano sobre el cambio de posición del Gobierno, escudándose para ello en que «la diplomacia requiere discreción», sí que se mostró convencido de que este inopinado giro no afectará al suministro de gas a España. «Argelia ha demostrado repetidas veces que es un socio fiable», sostuvo, al tiempo que aseguró que mantiene una relación «fluida» con su homólogo argelino.

No obstante, este es el segundo 'agravio' del Gobierno a Argelia en poco más de un mes. A principios de febrero, el Gabinete de Sánchez anunció que había accedido a la petición de Marruecos de ayudarle a garantizar su seguridad energética mediante la regasificación en España de Gas Natural Licuado (GNL) comprado por Rabat para su posterior envío a este país mediante el gasoducto GME. Entonces, Argel ya advirtió de que en ningún caso España podría hacer llegar gas argelino a Marruecos.

Más allá de la llamada a consultas del embajador este sábado, está por ver ahora hasta dónde lleva su indignación el Ejecutivo argelino ante este volantazo diplomático de España. Por el contrario, ha sido muy celebrado por Marruecos, hasta el punto de que dado por superada la crisis diplomática que desencadenó hace casi un año la acogida en España por motivos humanitarios del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.