El president de la Generalitat, Pere Aragonès. / ep

Aragonès defiende la mesa de diálogo ante los ataques de Junts

El presidente de la Generalitat avisa a sus socios que la vía unilateral no forma parte del consenso del independentismo

CRISTIAN REINO Barcelona

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, salió este lunes al paso de las discrepancias en las que está continuamente sumido el independentismo y lanzó dos avisos a sus socios de Junts y la CUP. Aragonès recordó que la vía unilateral no está en estos momentos en la agenda del secesionismo y en consecuencia añadió que el Govern tiene que afrontar el proceso de diálogo con el Gobierno con «toda la ambición política». Lo dijo cuando su mandato cumple cien días y dos meses después de los indultos.

Al poco de ser investido, Aragonès advirtió a los suyos de que la resolución del conflicto catalán supondría la negociación más complicada de Cataluña en décadas. Lo decía por las reticencias del Gobierno central a avenirse a las reclamaciones soberanistas. Pero de entrada, el principal escollo que está afrontando el presidente de la Generalitat es interno. ERC apuesta por el diálogo con el Ejecutivo central y hace bandera de ello. Invistió a Pedro Sánchez y respaldó sus Presupuestos. Junts y la CUP, en cambio, cada vez que tienen un micrófono delante aprovechan para cargar contra la mesa e intentan que descarrile antes de empezar.

Es la estrategia del 'nosotros ya lo decíamos'. Anunciar el fracaso del foro de encuentro con el Gobierno incluso antes de que se ponga en marcha, más o menos dentro de un mes, tras la Diada. No solo presentan a los republicanos como unos ingenuos por creer en el diálogo, sino que también les sirve para erosionar al presidente de la Generalitat y que no se consolide en el cargo. Mientras el Govern prepara la cita con el Ejecutivo central, en principio en Barcelona durante la tercera semana de septiembre, Aragonès trata de madurar el diálogo de puertas adentro. Tiene pendiente rubricar un acuerdo nacional por la autodeterminación y la amnistía con partidos y entidades sociales antes de recibir al Gobierno. Su objetivo es pactar la posición del Govern en la reunión.

Dos son los asuntos en los que ERC, Junts y la CUP han chocado en las últimas semanas. El primero es la mesa, de la que recelan 'junteros' y 'cuperos', hasta el punto de que amenazan con no darle ni los dos años previstos para que pueda avanzar. El otro es la apuesta por la vía unilateral. Aragonès, que días atrás habló de que la mesa debería reunirse cada dos o tres meses, replicó hoy a su vicepresidente, Jordi Puigneró, que hay que centrarse en las vías en las que existe consenso dentro del independentismo y que no tiene previsto aplicar la vía unilateral.

Junts, sin embargo, insiste en mantener viva la llama de la declaración unilateral para presionar al Gobierno. La CUP exige un referéndum para la presente legislatura. Puigneró dijo que el Estado debe saber que el independentismo está dispuesto a recuperar el camino de la secesión a las bravas. Un nuevo órdago para tener fuerza negociadora. Los republicanos, por su parte, insisten en agotar la vía dialogada. Sin dejar de avisar a Sánchez, eso sí, que no renunciarán al referéndum y que si la mesa no avanza puede haber nuevos «choques» con el Estado.