Pere Aragonès, presidente de la Generalitat de Cataluña. / efe

Aragonès sale al rescate de la Diada acudir a la manifestación independentista

La Generalitat da por descontada la asistencia de Pedro Sánchez a la reunión de la mesa de diálogo, aunque Moncloa se resiste a confirmarlo

CRISTIAN REINO Barcelona

Ante el temor a un pinchazo en la asistencia a la manifestación independentista del sábado en la Diada, el Govern adoptó este martes dos decisiones que podrían ayudar a los organizadores a maquillar las cifras. Después de días deshojando la margarita, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, confirmó que acudirá a la protesta que organiza la ANC a favor de la independencia.

Aragonès opta por la vía radical, en línea con sus antecesores, Quim Torra y Carles Puigdemont, que también participaron en las protestas nacionalistas del 11-S. No así Artur Mas, quien bajo su presidencia siempre expresó su voluntad de mantener una cierta neutralidad institucional, pues en las movilizaciones secesionistas solo se ve representada la mitad de la población catalana. Junto a Aragonès, está previsto que acudan todos los consejeros, salvo el titular de Interior.

La manifestación, según los organizadores, presionará al Gobierno catalán para que reactive la declaración unilateral de independencia esta legislatura, un mensaje con el que el jefe del Ejecutivo no se sentirá nada cómodo, ya que, sin ir más lejos, este miércoles viaja a Valencia a reunirse con su homólogo Ximo Puig para tejer alianzas entre autonomías. No se descarta que Aragonès reciba pitos durante la marcha por su apuesta por el diálogo con Madrid. Pero en este caso el dirigente republicano prefiere salvar la Diada, dado que una asistencia muy pobre debilitaría su posición en la mesa de diálogo. Una ausencia del president se habría interpretado en clave de guerra independentista (ERC y la ANC no se aguantan y Esquerra y la Junts se lanzan dardos diarios). Y es precisamente ese clima de división el que más desmoviliza a la parroquia nacionalista.

Pandemia y restricciones

El otro aspecto que podía retener a miles de fieles secesionistas en sus casas es el miedo a la pandemia y las restricciones por la covid. Casualidad o no, la Generalitat levantará este viernes la prohibición de las reuniones de más de diez personas. El año pasado, en un contexto de pandemia, la ANC reunió a unas 60.000 personas. En esta ocasión, la manifestación será una marcha desde la plaza Urquinaona de Barcelona a la estación de Francia.

Aragonès acudirá a la protesta días antes de encabezar la delegación catalana en la mesa de diálogo con el Gobierno central, que tendrá lugar la semana que viene. Apenas queda tiempo y el Ejecutivo central y el Govern siguen sin dar muchas pistas. Se desconoce aún la fecha y quién integrará las dos delegaciones. ERC ha confirmado a Pere Aragonès, Laura Vilagrà y Roger Torrent, mientras que Junts no anunciará su equipo hasta saber los integrantes de la parte del Gobierno. Los comunes revelaron este martes que la vicepresidenta Yolanda Díaz estará presente por parte de Unidas Podemos. Queda en el aire el concurso del presidente del Gobierno, extremo que la Moncloa no aclaró este martes. En la Generalitat cuentan con Pedro Sánchez, pues a su juicio no hay justificación para que no esté presente. «Nadie nos ha dicho que no vendrá», aseguró la portavoz de la Generalitat.

El Govern trata de darle el máximo vuelo a la cita, que califica de «mesa de negociación para la resolución del conflicto», mientras el Gobierno solo habla de mesa de diálogo. La de la semana que viene a su juicio no es la segunda reunión de este foro entre las dos administraciones, tras la de febrero de 2020, sino que supone «recomenzar la negociación». El independentismo no llega cohesionado a la reunión. Aragonès pretendía tejer un acuerdo entre partidos y entidades sociales a favor de la amnistía y la autodeterminación, pero este pacto ni siquiera se ha convocado.