El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, durante la rueda de prensa celebrada el jueves. / EFE

Almeida, casi dos meses en caída libre

Las explicaciones del alcalde de Madrid sobre el pelotazo de los comisionistas y la trama de los espías contra Ayuso siguen plagadas de lagunas

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

Hace solo dos meses José Luis Martínez-Almeida era el «alcalde de España». Su imagen estaba por las nubes, aupada por su talante y el consenso conseguido con la oposición en los peores días de la pandemia. Ni siquiera sus oponentes políticos se atrevían a hablar mal de él, sabedores de que cualquier crítica rebotaba a un político en la cresta de la ola. El desconocido abogado de 46 años que se había convertido en el primer edil de Madrid en junio de 2019, vivía sus días de ‘vino y rosas’, envuelto en una aureola de tipo recto y sereno que le llevó a convertirse en agosto de 2020 en portavoz nacional del PP y hombre de confianza del entonces líder popular, Pablo Casado. Incluso el ‘matrimonio’ con Isabel Díaz Ayuso parecía perfecto.

Dos meses después, sin embargo, la ‘baraka’ de Almeida ha desaparecido por completo, en una caída a los infiernos de una velocidad inédita en una vida política española muy acostumbrada a ver desplomarse a todo tipo de altos cargos. Y es que el alcalde de la capital de España, a pesar de estar lejos de estar imputado o investigado en ninguna causa judicial, está siendo incapaz de dar explicaciones convincentes para poner tierra de por medio con los dos escándalos que han salpicado al consistorio: la trama de espionaje gestada supuestamente en el seno del Ayuntamiento de Madrid contra Díaz Ayuso y el pelotazo de los comisionistas Luis Medina y Alberto Luceño para vender material sanitario.

En el propio entorno del alcalde madrileño, antes del escándalo del hermano del duque de Feria, ya admitían que el asunto del espionaje había pasado «factura» a Martínez-Almeida, poco convincente al explicar los motivos que le llevaron a cesar a Ángel Carromero, su entonces mano derecha en el consistorio, y al que muchos señalaban como la mano detrás de la conspiración para acabar con Ayuso a cuenta del contrato de las mascarillas de su hermano con la Comunidad de Madrid.

Sin resultados

El regidor, que siempre ha sostenido que desconocía el presunto encargo de la Empresa Municipal de la Vivienda a un detective para investigar las cuentas de Tomás Díaz Ayuso, ordenó entonces una investigación interna, pero esas pesquisas no han dado ningún resultado concreto. Como tampoco está dando ningún resultado la comisión de investigación en el Ayuntamiento sobre esa supuesta trama de espionaje que acabó costando la cabeza de Pablo Casado y la portavocía del PP al propio Almeida.

Con los ecos de la maniobra contra Ayuso apagándose por la guerra de Ucrania, la huelga de transportistas, el giro diplomático con Marruecos y la llegada de Núñez Feijóo en el Palacio de Cibeles confiaban en retomar las «riendas», pero el «torpedo de los comisionistas» (así lo califican en el círculo próximo del alcalde) ha alcanzado de lleno al regidor madrileño, que, como ocurrió con la trama de espionaje, está siendo incapaz de explicarse de una manera convincente.

Martínez-Almeida, tras varios días desaparecido a principios de semana cuando Anticorrupción hizo público que investigaba los contratos de los 12 millones de euros, ha tenido que acabar admitiendo que su entorno no era del todo ajeno a este pelotazo. De hecho, tras asegurar que se enteró por la prensa de este escándalo, se ha visto obligado a reconocer que una de sus colaboradoras más próximas, la coordinadora general del Ayuntamiento, Matilde García Duarte, fue la persona con la que habría contactado el primo del alcalde, Carlos Martínez-Almeida, para abrir las puertas del consistorio a Medina.

Eso, sí, Almeida sostiene que su colaboradora ni siquiera le comentó que había contactado con su primo. Es más, que su familiar no conocía siquiera a Medina, en contra de lo que sostiene Anticorrupción que habla de «amistad» entre ambos.

Más contradicciones

No es la única contradicción entre la versión del alcalde y la de la Fiscalía, que no apunta a García Duarte como el contacto que facilitó la entrada de los comisionista, sino a Elena Collado, coordinadora general de Presupuestos y Recursos Humanos del Área de Gobierno de Hacienda y Personal del Ayuntamiento de Madrid.

Pero hay otras lagunas en la versión del alcalde que preocupan y mucho entre sus colaboradores. El regidor, que llegó a llamar personalmente a Medina para agradecerle la ‘donación’ de 183.000 mascarillas, sostiene que se enteró hace solo unos días del papel de su primo y de los detalles de esta investigación, a pesar de que Anticorrupción en noviembre y diciembre de 2020 ya mandó dos requerimientos para conocer todo tipo de detalles sobre los contratos y poco después llamó a declarar a Collado, un interrogatorio que fue seguido por los más altos responsables del consistorio.