La Constitución, clave para ir a Europa

02/12/2018

La Carta Magna permitió que España entrara en el Mercado Único en 1986, ya que sin este texto hubiera sido «imposible» participar del proyecto europeo. La estabilidad democrática permitió al país emprender la reforma económica.

La Constitución fue clave para abrir Europa a una España pobre y convulsa, con una inflación del 30% y al borde del abismo macroeconómico, al fijar el marco institucional para que pudiera dar uno de los mayores saltos del mundo occidental y pasar a codearse con las economías más acomodadas.

«Recuerdo perfectamente aquella noche de verano de 1977 cuando apareció Fuentes Quintana (vicepresidente económico en el Gobierno de Adolfo Suárez) en horario de máxima audiencia para decir que si no hacíamos algo este país se iba a la ruina», explica cuatro décadas después Robert Tornabell, catedrático de Banca y Bolsa de Esade.

Aquel crudo y rotundo discurso de 16 minutos, tres días después de la toma de posesión del primer Gobierno democrático, es considerado por muchos la lección económica más influyente de la historia de un país que por entonces sufría un déficit exterior «inaguantable», tipos cercanos al 20% y prácticamente nula recaudación fiscal.

Aquel discurso sentó las bases para que cuatro meses después se aprobaran los Pactos de la Moncloa, un plan consensuado de dos años para sanear y salvar la economía, y un año después la Constitución, necesaria para que España entrara en el Mercado Único en 1986. «Ahí no podía entrar un país sin Constitución», recuerda Tornabell, que asegura que la Carta Magna «nos abrió a Europa: desaparecieron los aranceles para exportar, empezó a entrar turismo y nos llegó una lluvia de millones en fondos estructurales que nos ayudó a ser el país que somos. Si no, nos hubiéramos muerto de hambre».

El por entonces diputado del Partido Comunista y uno de los firmantes de los Pactos de la Moncloa, Ramón Tamames, calcula que desde entonces la riqueza de los españoles se ha más que duplicado. Este diputado constituyente, uno de los economistas más reconocidos y estudiados de España, explica en una entrevista que el PIB per cápita ha pasado de 4.227 euros en 1980 a 25.100 euros en 2017, cuatro veces más, aunque descontando la inflación supone más del doble.

«La Constitución favoreció libertades políticas y la adaptación de las instituciones a la democracia. No supuso un cambio de modelo rotundo, pero aseguró un periodo de estabilidad política en zonas del ciclo económico muy regresivas», apunta Tamames, que recuerda que «los años 90 también fueron muy duros y desde 2008 al 2013 perdimos un 8,5% de renta». En cualquier caso, en estos 40 años el PIB se ha multiplicado por 2,3, la población ha aumentado el 26% y el número de puestos de trabajo un 50%, según María Jesús Fernández, analista senior de Funcas.

En su opinión, «la Constitución determinó el sistema económico en el que nos íbamos a desenvolver, una economía social de mercado con defensa de la propiedad privada, agentes sociales potentes y un sistema institucional sólido».

«El funcionamiento de sus instituciones son fundamentales para el desarrollo de una economía, y eso quedó muy bien definido en la Constitución», afirma.

Desde entonces, se ha superado una dura crisis y logrado una apertura comercial al exterior, una competitividad y una capacidad de adaptación a los cambios sin precedentes, «y todo ello sin devaluar la moneda, algo que nadie se habría podido creer», según el presidente del Consejo General de Economistas, Valentí Pich, que considera que la gran asignatura pendiente es el desempleo, un mal «histórico» que «debería avergonzarnos».

Hace 40 años el paro rondaba el 5% y ya preocupaba a Fuentes Quintana. El necesario desmantelamiento de las industrias pesadas que propiciaron un crecimiento «descontrolado e insostenible» ayudó a fraguar un problema que, según el responsable de Economía de AFI, Gonzalo García, «a día de hoy aún no hemos sido capaces de solucionar».

«Con la reconversión industrial se llegó al 18% de paro y desde entonces somos incapaces de bajar del 10 %. Nos acercamos antes de la crisis, pero luego la subida fue brutal. En comparación con otros países de Europa, éste es nuestro mayor mal relativo; somos una nefasta anomalía», apunta García.

En su opinión, la Constitución dio a España -con el apoyo de los Pactos de la Moncloa- «un Estado social con una implicación económica bien definida; un cambio fundamental en la configuración institucional, un sistema fiscal moderno, y los fundamentos, herramientas y mandato para que el Estado invierta en infraestructuras, educación y capital humano».

El economista Juan Velarde resume gráficamente que desde el Plan de Estabilización de 1959 -que rompió con la autarquía del franquismo-, y gracias a los Pactos de la Moncloa y la Constitución, «España emprendió el crecimiento más fuerte del mundo occidental» y ahora se «codea» con Francia, Inglaterra o Alemania.

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    La reforma de la Constitución española, ¿debería acabar con la inviolabilidad del rey, como sugiere el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez?

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