Patera procedente de Argelia e interceptada en aguas de Murcia. / EFE

Interior descarta que la crisis con Argelia vaya a desatar una avalancha migratoria

El departamento que dirige Marlaska recuerda que Argel nunca ha usado a los 'sin papeles' como forma de presión y que esta ruta no es usada masivamente por subsaharianos | El optimismo del ministerio no es compartido por el CNI ni por buena parte de los responsables policiales

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

En el Ministerio del Interior se esmeran una y otra vez en quitar hierro al asunto: la crisis con Argelia no va a desatar una avalancha migratoria en las costas levantinas peninsulares y en Baleares. En el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska se muestran más que tranquilos a pesar de las voces, entre ellas las del CNI, que alertan de que el siguiente punto de roce con el régimen de Abdelmadjid Tebboune podría ser el frente migratorio. Argel –argumenta Interior- nunca ha usado a los 'sin papeles' como forma de presión y, además, el flujo desde aquel país dista mucho de poder llegar a ser masivo.

No hay cifras oficiales sobre la llegada de inmigrantes desde Argelia desde que se desató en marzo la crisis diplomática tras el golpe de timón de Pedro Sánchez a su política en el Sáhara Occidental. Interior nunca desglosa los datos sobre la denominada 'vía argelina', la ruta que llega a Baleares, Murcia y Almería, fundamentalmente, y que comenzó a consolidarse en 2019, convirtiéndose en la segunda puerta de entrada marítima de 'sin papeles' después de la Canaria, cuando Marruecos casi cerró los desembarcos en la zona del Estrecho.

Sin embargo, los colaboradores de Grande-Marlaska sí que manejan informes confidenciales y estos documentos apuntan a que el enfrentamiento con el gigante magrebí no solo no ha provocado un aumento de la inmigración desde aquel país, sino lo contrario. Del 1 de enero a 31 de mayo (lo que incluye casi dos meses y medio de crisis diplomática), han llegado a las costas del levante peninsular y a las Baleares 1.200 inmigrantes, un 35% menos que en idéntico periodo del 2021.

No obstante, la inmigración general en la península y Baleares (incluida la zona del Estrecho y las costas de Málaga y Granada) ha caído igualmente en un 35,5%. Según el último balance oficial de Interior, en esos cinco meses el número de migrantes llegados por vía marítima en esas zonas ha pasado de 4.379 a 2.824.

Anecdótico

A la vista de estas cifras, en Interior insisten que calificar como anecdótico el hecho de que el martes, en vísperas de que Argel diera por roto el tratado de amistad con España, 113 inmigrantes de origen argelino llegaran a las Islas Baleares a bordo de seis pateras, la mayor cifra en todo el año, según confirmó la Delegación del Gobierno.

El análisis de Interior para descartar una avalancha de llegada de Argelia pasa por el perfil migratorio de esa ruta en los últimos años. Todos los informes recalcan que, al menos hasta ahora, la inmensa mayoría de 'clandestinos' que usa esa vía son los propios argelinos casi de manera exclusiva, y solo últimamente, y de manera todavía esporádica, han sido localizados 'sin papeles' de nacionalidad siria, afgana o bangladesí.

En los tres años desde la eclosión de esta vía no se ha detectado llegada de «grande flujos de subsaharianos», que siguen apostando masivamente por embarcarse desde las costas atlánticas africanas con destino a Canarias o por llegar a Marruecos para saltar al sur de la península o intentar entrar Ceuta y Melilla.

Una avalancha inmigratoria –insiste los documentos de Interior- solo puede desencadenarse con movimientos de población subsahariana y estas nacionalidades no se pueden permitir los altos costos de la 'ruta de argelina', basada sobre todo en 'taxi boats', unas lanchas rápidas de capacidad muy menor en comparación con las pateras (no más de 25 ocupantes) y que reducen la duración del viaje (y por ende del riesgo) a unas doce horas. Eso sí, a unos precios que suelen rondar los 3.000 ó 5.000 euros por persona, impagables para grandes masas migratorias.

«Abriendo la mano»

Pero el optimismo de Interior no es compartido por buena parte de los especialistas de las fuerzas de seguridad, de Vigilancia Marítima y del Centro Nacional de Inteligencia, que insisten en que la Marina Nacional argelina ha perdido eficacia ante estas veloces embarcaciones.

Responsables policiales además destacan que desde abril Argelia está «abriendo la mano» con la inmigración y que solo en la primera mitad de 2022 solo a Baleares han llegado 32 lanchas mientras que Almería ha recibido en idéntico periodo 136 embarcaciones.

Y en esas neumáticas –abundan- cada vez es más habitual encontrar a ciudadanos subsaharianos de Mali, Guinea y Camerún.

Los informes de los servicios secretos también inciden en que el deterioro económico y político en los últimos años en Argelia pueden dar la excusa perfecta al régimen de Tebboune a no mostrarse tan férreo en el control migratorio como venía haciéndolo hasta ahora.