El silencio y las rosas presiden el duelo por Rubalcaba

11/05/2019

Al adiós de la clase política española al exvicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba se han unido este viernes miles de españoles silenciosos que han accedido al Congreso para dar un adiós emocionado al socialista que, a sus 67 años, aún impartió el miércoles su última clase en la universidad.

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Un silencio impactante en pleno centro de la capital que sólo se ha roto cada vez que alguna autoridad accedía a la capilla ardiente, pero ninguna ha sido aclamada como Alfredo Pérez Rubalcaba, cuyos restos mortales llegaron a las 20.15 horas del sábado al Congreso por la puerta noble, la de los Leones.

En el Salón de Pasos Perdidos le han despedido sus familiares y amigos, los reyes, presidentes, expresidentes, alcaldes y demás compañeros de andanzas políticas.

Y mientras, fuera, colas y colas de personas corrientes esperaban turno para decirle adiós a un político "de los de antes, de los que se van extinguiendo", como remarcaba una señora de su generación. La masiva presencia de público obligó a retrasar el cierre de la capilla el viernes por la noche, y este sábado desde primera hora la asistencia de público está siendo masiva.

O a un profesor, porque hasta el Congreso se han acercado una veintena de alumnos de segundo de Química a los que Rubalcaba tenía que haber impartido este sábado su última clase del curso.

La penúltima, de dos horas, la tuvieron en la mañana del miércoles, el mismo día en que sufrió el ictus que acabó con su vida. "Hemos venido a decirle adiós. Era una auténtica maravilla de profesor y de persona", contaba esta tarde uno de sus alumnos, que ha accedido con sus mochilas universitarias al Congreso.

También emocionada esperaba Laura, de 61 años, que nunca cruzó una palabra con su vecino Rubalcaba pero sí gestos cordiales cuando se lo encontraba por el barrio. "Gracias a él... Han pasado muchas cosas en este país", ha asegurado visiblemente emocionada.

Horas en la cola

Motivos similares tendrían cada uno de los que en una tarde apacible de primavera han esperado horas de cola -daba la vuelta a la manzana, hasta la calle Marqués de Cuba- para acceder al Salón de los Pasos Perdidos a partir de las 21.45 horas, cuando se ha abierto al público. Poco después se han cerrado las colas.

No han sido pocos los que han accedido con rosas rojas que dejaban a los pies y sobre la bandera de España y del partido que cubría el ataúd, y alguno ha alzado el puño al pasar ante él.

Su esposa, Pilar Goya, recibía con emoción cada saludo, bien viniera de los alumnos de su esposo o de las autoridades. Y junto al féretro, más de 30 coronas de flores y una foto de Rubalcaba sonriente con esta frase: "La paz y la libertad es nuestra forma de vida".

En el solemne salón de los pasos perdidos el silencio se rompía cuando se han marchado los Reyes y se ponía fin al protocolo, y una multitud de dirigentes y cargos socialistas, miembros de otros partidos, familiares y amigos llenaban esta estancia y trataban sin orden alguno de acercarse a dar su pésame a la familia.

Orden en la sala

En el centro de la abarrotada sala el féretro de quien fue portavoz en esta Cámara, ministro de Educación y del Interior, vicepresidente del Gobierno y secretario general socialista.

Ha sido tal el tumulto que en un momento dado los ujieres del Congreso han puesto orden y han acotado la zona para que el féretro quedara libre.

Las que más lloraban, Elena Valenciano, Trinidad Jiménez y Susana Díaz, quien al llegar daba un sentido abrazo a Pedro Sánchez a la entrada del palacio de la Carrera de San Jerónimo.

Flores bancas, rosas rojas

Con la familia, junto a la esposa de Rubalcaba ha estado en todo momento velando a Rubalcaba su amigo más querido Jaime Lissavetzky, muy afectado, como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero o Adriana Lastra, que se ha ido con lágrimas en los ojos.

Entre los corrillos se ha visto a Zapatero hablando con Iván Redondo o a Pepu Hernández con la que también fue candidata a la Alcaldía por el PSOE, Trinidad Jiménez, o el expresidente Mariano Rajoy con Pedro Sánchez, que también se ha fundido en un abrazo con el líder del PP, Pablo Casado.

También Florentino Pérez ha venido a despedir a Rubalcaba, socialista hasta el final pero también madridista. La corona de flores blancas del Real Madrid deba el contrapunto a un salón repleto de rosas rojas.

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