De Guindos pone el foco en los problemas de Bankia y niega presiones a Rato

26/03/2019

El exministro de Economía Luis de Guindos ha definido este martes a Bankia como el caso "más problemático" del sector bancario español al poner en "riesgo de contagio" las economías nacional y europea, y ha negado cualquier tipo de injerencia del Gobierno en la gestión de la entidad, incluida la dimisión del entonces presidente Rodrigo Rato.

De Guindos, actual vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), ha comparecido por videoconferencia desde Fráncfort como testigo en el juicio por la salida a Bolsa del banco, y durante cerca de tres horas ha dado pormenores sobre cuál era la situación del grupo financiero en 2012, época en la que desempeñaba la cartera de Economía.

Con un tono contundente, ha señalado los graves problemas que afectaban a Bankia, una entidad sistémica "con una exposición enorme al sector inmobiliario y enormes necesidades de liquidez del BCE", en un momento en el que "España estaba a punto de ser rescatada, al borde del abismo".

Factores de alarma

Al deterioro del contexto se sumó, ha aseverado De Guindos a preguntas de la Fiscalía Anticorrupción, el agravante de que una de las filiales de la matriz BFA, Banco de Valencia, había sido intervenida.

Todo ello eran "factores de alarma de la situación del sistema financiero" que condicionaban la actuación del Ministerio de Economía, cuyo objetivo prioritario era evitar el colapso con medidas como el decreto ley de reestructuración aprobado en febrero de 2012.

Según ha relatado De Guindos, el Banco de España le hizo partícipe de esta "dificultad", la cual fue a más por un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), que señalaba a Bankia como "la entidad que más efectos negativos y contaminantes podía tener sobre el resto del sector".

Sobre dicho documento, ha rechazado que el Gobierno de España presionara al FMI para adelantar su publicación, tal y como ha sugerido la defensa de Rato.

Sin control de operaciones

Asimismo, se ha desmarcado de cualquier responsabilidad en materia contable, ya que era tarea del organismo regulador, el cual también debía aprobar los diferentes planes con los que los bancos pretendían superar las exigencias del real decreto.

"El Gobierno lo que hace es fijar las cosas, las entidades tienen que cumplir las obligaciones, y el Banco de España es el que decide si los planes son los adecuados o no", ha apuntado a la sección cuarta de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, a la que ha rechazado que el Ejecutivo entrara "en absoluto en temas concretos y específicos" relacionados con la planificación.

Tampoco lo hizo con el plan de desinversiones y saneamientos presentado por Bankia al regulador, una estrategia que el propio Rato pidió presentar en un encuentro con De Guindos y sus tres principales competidores, los entonces presidentes de BBVA, Francisco González, Santander, Emilio Botín, y CaixaBank, Isidro Fainé.

En aquella reunión, mantenida el 6 de mayo de 2012, sólo un día antes de la salida de Rato de la entidad, "no hubo conclusiones, fue una exposición, después tomaron la palabra los otros banqueros y dieron su opinión", ha afirmado el vicepresidente del BCE, que ha señalado que González y Botín mostraron su "desconfianza".

Sin auditoría

No obstante, ha aclarado que en ningún momento se discutió el cambio en la cúpula de Bankia, en contra de lo que declaró Rato en el juicio, que, muy crítico, denunció "presiones políticas" y declaró que fue el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy quien le "echó" del banco.

Aunque sin ser de su competencia, el exministro se ha referido a que la Bankia de Rato presentara las cuentas de 2011 sin informe de auditoría, un "hecho inaudito" que hizo poner el foco aún más sobre la entidad.

En este sentido, ha dicho que ni él ni su Ministerio estaban al tanto de incidencia alguna en la opinión de la auditoría de Deloitte ya que de haberlo sabido está seguro de que su equipo se lo hubiera comunicado.

Si bien no ha querido valorar dichos estados, ha admitido que "desde antes" había un agujero que era necesario tapar pues el balance no reconocía el valor de los activos inmobiliarios, de ahí la necesidad de efectuar valoraciones complementarias de expertos independientes.