Carteles que anuncian la cumbre en Ifema de Madrid. / e. p.

La cumbre de la OTAN en Madrid: máxima trascendencia inesperada

La reunión de la alianza fue concebida en principio con mucho menos calado y como forma de celebrar el 40 aniversario de la adhesión española a la Alianza

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

La cumbre de la OTAN nunca estuvo diseñada para tener tanta trascendencia como la que ha tomado, reconocen sin ambages en Moncloa. Cuando el 14 de junio de 2021 del presidente Pedro Sánchez y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, anunciaron que la capital de España sería la sede la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de 2022 no tenían en sus mentes una cita de tanto calado.

La reunión de Madrid, sin ser protocolaria porque en ella desde el principio iban a participar una cuarentena de líderes mundiales, estaba concebida más como una celebración de aniversario de los 40 años de adhesión de España a la alianza y de conmemoración del 25 aniversario de aquella cumbre de 1997 de Madrid que consagró a España como uno de los principales miembros del pacto atlántico.

Pero la realidad lo ha cambiado todo y con ella la cumbre de Madrid, cuya estructura comenzó a diseñarse en otoño como una simple reunión internacional previa al verano pero que ha acabdo en convertirse un cónclave trascendental en el que pueden decidirse las líneas básicas de las futuras relaciones mundial.

Las semanas de tensión creciente con el Kremlin en invierno y la decisión de Putin en febrero de invadir Ucrania provocaron un rediseño apresurado de la cumbre, que desde entonces ha seguido evolucionando en función de los acontecimientos.

Finlandia y Suecia

La decisión de Finlandia y Suecia el pasado mayo de pedir el ingreso en la OTAN ante el expansionismo ruso y las amenazas del veto de Turquía también han trastocado el programa primigenio de la cumbre, que incluso en las últimas horas sigue tomando más vuelo, ya que Stoltenberg se ha citado en Madrid con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para intentar vencer sus reticencias.

El bloqueo de Lituania, uno de los últimos socios atlánticos, al enclave ruso de Kaliningrado en los últimos días, ha redoblado las amenazas del Kremlin a la propia OTAN, convirtiéndose en otro tema clave de última hora.