Los asistentes a la cumbre de la Unión Por el Mediterráneo (UPM), este lunes, en Barcelona. / AFP

La crisis con Marruecos sigue latente seis meses después de estallar

Los ministros de Asuntos Exteriores marroquí y argelino dan plantón a la cumbre de la Unión por el Mediterráneo celebrada este lunes en Barcelona

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, perdió este lunes una nueva oportunidad de reunirse cara a cara con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, y tratar así de poner fin a una crisis con Rabat que ya dura seis meses. A su ausencia en la cumbre de la Unión por el Mediterráneo (UPM), que se celebró en Barcelona, se sumó la del jefe de la diplomacia argelina, Ramtane Lamamra, país con el que Marruecos rompió relaciones a finales de agosto.

La cita pretendía ser el escenario para relanzar las relaciones entre Madrid y Rabat y lugar de mediación entre marroquíes y argelinos, pero no lo fue.

Albares restó importancia a la ausencia de sus colegas norteafricanos en la reunión. «Argelia y Marruecos han estado extraordinariamente representados y han participado muy activamente en la reunión de hoy», aseveró. El ministro también confirmó que Bourita, con el que insistió que tiene «una relación fluida», le llamó por teléfono el domingo para comunicarle su ausencia. Ambos coincidieron, aseguró, en «seguir reforzando nuestras relaciones aún más». «Hubiera preferido que hubieran estado aquí», acabó admitiendo, tras resaltar que Marruecos y Argelia son dos «socios estratégicos», pero su ausencia «no ha restado nada a las aportaciones que han hecho» los dos países en el encuentro.

España y Marruecos están a punto de cumplir un año encadenando desencuentros, desde la cancelación de la Reunión de Alto Nivel que debía haberse celebrado a finales de 2020, hasta el estallido de la crisis el pasado mes de mayo, cuando más de 10.000 ciudadanos marroquíes cruzaron la frontera con Ceuta, ante la pasividad de las autoridades del país vecino. En ese momento, Rabat retiró a su embajadora en Madrid (puesto que sigue vacante) y señaló como detonante de las tensiones la llegada a España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, a un hospital de Logroño por la covid-19.Todo ello con la discusión por la soberanía del Sáhara Occidental como telón de fondo.

La reestructuración de que Pedro Sánchez emprendió en el Gobierno a mediados de julio, y que supuso el relevo en el Palacio de SantaCruz de Arancha González Laya por Albares, pareció calmar los ánimos de la prensa oficial marroquí y también propició que el rey Mohamed VI expresara en agosto, en su discurso anual por la fiesta de la Revolución del Rey y del Pueblo, su deseo de abrir una nueva etapa «inédita» en la relación con España que se debe basar «en la confianza y la consideración mutua y el respeto a los compromisos».

Tensión por las Chafarinas

Pero desde entonces, y pese a la distensión en la comunicación, no ha tenido lugar el encuentro personal entre Albares y Burita que, según explicó el ministro el pasado mes de septiembre, se iba a celebrar «próximamente». Todo pese a que, como viene siendo tradicional en las últimas décadas, Rabat es el primer destino de los recién nombrados como ministros de Asuntos de Exteriores de España.

Mientras tanto se han seguido sucediendo encontronazos. El último episodio de tensión se produjo la semana pasada, tras las quejas españolas por la construcción de una piscifactoría frente al archipiélago de las IslasChafarinas, que Rabat considera territorio «ocupado»por España (al igual que Ceuta y Melilla). Desde Exteriores denunciaron el despliegue de estos equipos para la cría de peces, estimando que se hizo «en aguas territoriales españolas sin los permisos necesarios para esa actividad».

En paralelo, Madrid abrió un procedimiento que puede acabar en sanción para la empresa española especializada en piscicultura que instaló las jaulas para la firma marroquí propietaria de la explotación.

Preferencia por China

En medio de la polémica, la cumbre de la UPMregistró un récord de participantes, con 20 ministros de Asuntos Exteriores de los 42 países que forman parte de la organización. Aunque solo uno de ellos provino de África, el jefe de la diplomacia egipcia Sameh Shoukry, cuyo compatriota Nasser Kamel ejerce como secretario general de la organización.

Muchos de los ministros convocados, como Bourita y Lamamra, optaron por plantar a la UPMpara poder acudir a la cumbre China-África, que comienza hoy en Dakar(Senegal) y cobra importancia por las inversiones chinas en el continente.