777 detenidos y 81.000 sancionados durante el estado de alarma

23/03/2020

Un cazador de Pokemon, un policía corredor, dos conductores a la fuga o un joven con un perro de peluche fueron algunos de los expedientados.

Cazar Pokemon -personajes de un videojuego japonés- con el teléfono móvil no se encuentra dentro de las excepciones para salir a la calle durante el estado de alarma. Sin embargo, esta fue la excusa dada por un hombre de 77 años al ser sorprendido el domingo en la calle sin justificación por la Policía Municipal de Madrid.

El varón paseaba por una zona ajardinada del distrito de Aluche cuando fue interceptado por los agentes. Alegó estar buscando pokemon para el conocido juego virtual. Pero esta infantil justificación no le libró de una propuesta de sanción, según regula la Ley de Seguridad Ciudadana, desde 601 euros para estos casos.

Casos como el de este hombre es uno de los cerca de 81.000 ciudadanos que han sido expedientados por las fuerzas y cuerpos de seguridad en todo el país desde el pasado domingo 15 de marzo. Un periodo en el que, según fuentes del Ministerio del Interior, han sido detenidas 777 personas por resistencia, lesiones y/o atentados a agentes de la autoridad. Son una media de 95 arrestos al día. A todos ellos se les ha abierto un procedimiento judicial por un delito de desobediencia, que lleva aparejado hasta un año de prisión y multa. Mientras que las miles de propuestas de sanción irán por la vía administrativa ante la subdelegación provincial o la delegación de Gobierno autonómica.

Pero no solo de cazar Pokemon viven los expedientados. La lista de irresponsables tiene todo tipo de motivaciones. Algunas de cierta gravedad para la integridad de policías y guardias civiles o incluso de los militares.

En la ciudad de Valencia, por ejemplo, el sábado por la noche fue arrestado un joven de 19 años por pasear por la calle con un peluche en brazos, desobedecer, insultar y amenazar a los agentes que le multaron. Portaba, además, una navaja en un bolsillo y causó lesiones a uno de los policías que le arrestaron.

En Avilés, otro hombre de 37 años fue localizado a bordo de un vehículo con varias personas y tras ver un control se dio a la fuga a pie hasta ocultarse en el portal de una vivienda cercana. Fue localizado, se negó a identificarse y opuso resistencia a los agentes. Al ver su historial se supo que conducía sin carné y que tenía tres órdenes de detención.

En Ponferrada (León), dos jóvenes vecinas fueron denunciadas tras jactarse en un vídeo subido a las redes sociales de que iban salir a la calle «a comprar coca» y se quejaban de que la gente las insultaba por no ser solidarias. En esa misma ciudad, otro hombre que hacía deporte fue interceptado y propuesto para sanción: la sorpresa fue mayúscula cuando filiaron al individuo y éste reconoció que era policía local.

Otro hombre en Murcia fue sorprendido por los vigilantes de un centro comercial cuando paseaba una mascota y se encontraba junto a un coche cuya ventanilla había roto para sustraer sus pertenencias. Y en Salamanca un reincidente de 47 años fue parado por ir en monopatín «sin justificación alguna» y por decir a los agentes que no iba a pagar la multa y que «saldría de casa cuando le diera la gana». Fue detenido por desobediencia grave.

En Reus (Tarragona), un juzgado envió este lunes a prisión a un hombre detenido después de acceder a varios supermercados y amenazar con escupir y propagar el virus. Otro juzgado de Jaca (Huesca) también encarceló a una pareja de alemanes que se saltaron un control y casi atropellan a un guardia civil. Justificaron que entraron en pánico al creer que podían ser objeto de un robo.