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Vigo para por falta de semiconductores antes del bloqueo del Canal de Suez

PATXI FERNÁNDEZ Madrid

La 'crisis de los semiconductores' está provocando un grave problema en las fábricas de automóviles en España. Una de las más afectadas es la de Stellantis en Vigo, donde la dirección ha planteado un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) con duración de 60 días y que afectaría a 3.749 trabajadores.

Además de la crisis del Canal de Suez, taponado desde el pasado martes, el carguero MV Ever Given, de 220.000 toneladas y 400 metros de eslora, y que afecta al transporte de mercancías de todo el mundo, la conocida planta de Citroën en Vigo sufre además la falta de suministros de piezas que llevan microchips, lo que ya ha obligado a suspender varios turnos de trabajo.

ASí, se han tenido que parar las líneas en las que se ensamblan los modelos Peugeot 2008, Citroën C-Elysee y Peugeot 301. Según fuentes de la empresa, esta medida se ha puesto sobre la mesa ante el «problema coyuntural», y el ERE planteado supone dar cobertura legal a un mecanismo que permita afrontar las paradas de producción por esos problemas de suministro.

La propuesta de ERTE de la empresa recoge la aplicación a 3.749 trabajadores, que son aquellos empleados a tiempo completo e indefinidos; y empezaría a aplicarse después de Semana Santa, con un máximo de 60 días de suspensión, tras agotar todas las medidas de flexibilidad pactadas.

Según han explicado a ABC desde la dirección de la planta de Stellantis en Vigo, estiman que la afectación, tanto en número de días como de trabajadores, será baja, ya que muchos trabajadores disponen de días dentro de operarios todavía pueden acogerse a otros mecanismos de flexibilidad existentes en la fábrica, como la llamada 'bolsa de horas' o los días de adecuación de jornada. De este modo «si se diera la circunstancia de que en la primera parte de ese período de regulación hubiera que parar 30 días por la falta de suministros, el ERTE afectaría a un máximo de 250 trabajadores en cada uno de los dos sistemas de montaje».

Ya son cuatro plantas, la de Seat en Martorell, Stellantis en Figueruelas y Madrid, y Ford en Valencia, las que han anunciado ajustes en la producción por la escasez de chips semiconductores, mientras que a nivel global ha afectado también a fabricantes como Toyota, Daimler o Nissan. El impacto se dejará notar durante buena parte del año.

La escasez de piezas se debe, según ha explicado a este periódico Cristóbal Colón, socio responsable de automoción de la consultora estratégica Roland Berger, a una mezcla de factores que han coincidido en el tiempo. Por un lado, el coronavirus ha alterado las cadenas de suministro tanto de los fabricantes de automóviles como de los productores de chips, lo que ha hecho que, a su vez, la planificación se haya alterado. «También ha afectado que la recuperación del sector de automoción en el tercer y cuarto trimestre de 2020 haya sido mayor de lo esperado, haciendo que los fabricantes de chips no puedan hacer frente a la demanda». Colón apunta a este factor como el principal motivo, aunque fuentes empresariales señalan directamente al «boom» de la nueva generación de consolas, dentro, eso sí, de una auténtica «ensalada» de causas.