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Neumáticos radiales específicos para el fantástico Daytona de 1968

'X' o la revolución radial de Michelin

Todo empezó en los años 30 del pasado siglo, cuando los avances en los sistemas de control abrieron la ventana a lo que ocurría en el interior de un neumático en marcha

SANTIAGO DE GARNICA CORTEZO

Cuando releemos alguna prueba de los años sesenta, no es raro que el autor señale una mejora notable del comportamiento cuando el modelo probado pasa de neumáticos diagonales a radiales. De todas las innovaciones de Michelin, el 'Radial' es, sin duda, una de las que más ha revolucionado el panorama. Esta historia arranca en los años treinta del siglo pasado. El automóvil evoluciona de forma muy rápida. Los motores incrementan su potencian a la par que las prestaciones aumentan. Y aparece la tracción delantera como alternativa a la propulsión. Y los automovilistas ya no solo quieren ir de un lado a otro, quieren hacerlo con mayor rapidez y seguridad.

Esto es una exigencia para los técnicos, también para los de neumáticos. Michelin desarrolla instrumentos que permiten medir las prestaciones de sus neumáticos ya en movimiento. Así empieza a entenderse que es lo que pasa en el interior de un neumático cuando el coche se desplaza. El mejor conocimiento y el incremento de prestaciones, lleva a los ingenieros de Clermont Ferrand a replantearse la estructura de las cubiertas, convencidos que, si se añade un material más resistente a los utilizados hasta entonces (caucho y textil), mejoraría las prestaciones de los neumáticos.

El Metalic, antecesor del Radial, será utilizasdo con éxito en grandes camiones de finales de los años 30

Un primer paso, el Metalic

Y como nada es más resistente que el metal, deciden estudiar su interacción con la goma y los refuerzos textiles y, tras seis años de trabajos, logran combinarlos. Michelin fabrica así capas de hilos de acero estirado, muy resistentes y al tiempo muy elásticas. Este descubrimiento abre nuevas perspectivas y permite, en el año 1937, poner a punto la primera carcasa de acero destinada a camiones: la 'Metalic'. Dos años después estalla la II Guerra Mundial, y las investigaciones continúan, pero ahora de forma oculta a los ojos del ocupante alemán.

El empeño de Marius Mignol

Marius Mignol es uno de los ingenieros que ha trabajado en el proyecto del neumático 'Radial', y no se conforma con las metas logradas, quiere ir más lejos y está convencido que el camino tomado puede servir para lograr más avances. Es en el año de 1940 cuando el proyecto se pone en marcha con la construcción de un prototipo que bautizan como 'La came', algo así como 'jaula de moscas', que es aquello a que, por su aspecto, recuerda esta carcasa Radial.

La idea parece sencilla, Antes, para fabricar un neumático, se apilaban diferentes capas de productos (textiles y caucho) unas sobre otras. En el caso de los neumáticos de camión, por necesidad de ofrecer una mayor resistencia, llegaban a ser hasta veinte capas. Y en el momento que el neumático se ponía en movimiento, sobre la carretera, esas capaban se frotaban unas contra otras. Esto se traducía en desgaste y en calentamiento, aumentando así el riesgo de reventón y, como se vería más tarde, el consumo de energía.

Así la idea del Radial era separar el trabajo de los flancos del neumático de la banda de rodadura. Para ello se concibe una carcasa lo más sencilla posible, realizada con pequeños hilos paralelos orientados todos ellos hacia el centro del neumático, de ahí el nombre de 'Radial' para la carcasa. Se va a rodear esta carcasa con capas de refuerzo metálicas orientadas a 45 grados, una en un sentido y una en otro sentido, lo que conforma una 'X', que sería el origen del nombre comercial del neumático.

Estas 'X', cuando recubren los hilos de la carcasa, forman una multitud de pequeñas figuras en forma de triángulo, indeformables y que proporcionan las cualidades en cuanto a comportamiento de este tipo de neumático. Era toda una revolución.

Se patenta el 'X'

Termina la guerra y en 1946, Michelin patenta el neumático Radial, que permite hacer más kilómetros con mejores condiciones de seguridad, y consumiendo menos energía. Se presenta en el salón de París de 1949 bajo el nombre de 'Michelin X', un neumático que dejaba atrás a sus competidores.

Los conductores descubren las ventajas aportadas por esta innovación, en realidad una ruptura con el pasado en todos los aspectos. El avance principal era en seguridad, pues agarraba mucho más, sobre todo en las curvas. Y luego la duración: permitía multiplicar por tres o cuatro veces el kilometraje. Sin olvidar que, al reducir el calentamiento del neumático en su interior, se reducía la demanda de energía. Por ejemplo, para un coche francés medio de los años 50, como un Peugeot 403 de 1955, se ahorraba un litro por cada cien kilómetros recorridos. Esto suponía para un coche que haría 15.000 kilómetros por año, 150 litros de ahorro, una cifra muy importante.

Publicidad

Sin duda era una revolución, pero había que darla a conocer tanto en Francia como en el resto del mundo. En este aspecto es muy importante subrayar el papel de François Michelin, nieto del fundador de la firma, y una figura clave como presidente de la misma (estamos hablando de la década de los 50) para imponer el nuevo neumático. Para dar a conocer su Radial, Michelin utiliza diversos medios como la publicidad directa y la competición. Y además hay un modelo emblemático de los años 50 que va a contribuir a la notoriedad del neumático 'X', hablamos del Citroën DS.

Francois Michelin apostará por el radial

Hablemos de publicidad. En el Salón de París de 1952 ¡la famosa mascota, el 'Bibendum' se casa! Se simboliza así el 'matrimonio' entre el acero y el textil, característico de la tecnología radial. Otro ejemplo. Desde el año 1935, tras la famosa crisis de los volantes, Citroën pertenece a Michelín. Esto permite a la firma de Clermont Ferrand equipar ya en fábrica al DS de 1955 con neumáticos radiales ¿Qué mejor plataforma que un modelo que avanzaba el futuro para asociarse a la imagen del neumático más avanzado? Y la competición, que permitía a Michelín adelantarse a sus rivales. El triunfo en su clase del Lancia Aurelia en la edición de 1951, de las 24 Horas de Le Mans, hace que equipos y pilotos empiecen a interesarse por el neumático radial de la casa francesa.

El Citroën DS servirá a Michelin para difundir el Radial

En este aspecto está, en los años sesenta, la figura de un ingeniero de Michelin llamado Pierre Dupasquier, convencido de las posibilidades de los neumáticos radiales en competición y también para los coches de calle de altas prestaciones: sus buenas relaciones con Enzo Ferrari llevarán a que Il Commendatore le encargue el desarrollo de unos neumáticos radiales específicos para el fantástico Daytona de 1968. Y ello abrirá igualmente el camino del radial a la Fórmula 1, el máximo exponente del automovilismo. Pero eso es otra historia que ya les contaré.

Esta publicidad de los años 50 muestra las claves del Radial

Un antes y un después en Michelin

Así que volvamos a nuestro relato de hoy. La tecnología radial es aplicada de forma progresiva en otros tipos de neumáticos: camiones (1952); maquinaria de ingeniería civil (1959) y agrícola (1978), aviones (1981) y motos (1987). El X no solo cambió muchas cosas en el campo del automóvil sino de la propia firma que lo creó. Entre 1947 y el final de los años setenta Michelin abre unas cuarenta plantas en Francia, Europa y Estados Unidos. En 1976 la Ford Motor Company decide equipar el Lincoln Continental Mark III de neumáticos X, convirtiéndose Michelin en el proveedor oficial. En 1978, es la consagración del Radial en los Estados Unidos. Los americanos conceden a Michelin el Sperry Award, que reconoce al Radial como un avance tecnológico clave del Siglo XX. En realidad, ese X es el escaparate de una marca inconformista desde un punto de vista tecnológico, que siempre busca algo diferente, algo mejor.